Fecha del Sermón:
Referencia Bíblica:
Joel 2.32a
Serie del Sermón:
Orador:
Notas del Sermón:

Y todo aquel que invocare el nombre de Jehová será salvo...” Joel 2:32a

Este texto es usado por Pablo, inspirado por el Espíritu Santo en Ro. 10:13 para referirse a la salvación otorgada por Cristo a todo aquel que lo invoque.
Pero, ¿a cuál Cristo, y cómo, y cuáles son las evidencias?

El texto indica, sin lugar a dudas, que Jesús es Jehová o Yhaveh. Por tanto, los que niegan la divinidad de Cristo están perdidos y en dirección al infierno, doctrina en la que por lo general tampoco creen. Un cristo creado, a nuestra medida, no puede salvar.

También están perdidos y en dirección al mismo lugar, el infierno, los que en su intelecto no niegan la divinidad de Jesús, pero en la práctica lo hacen al confiar para ser salvos en sus supuestas buenas obras, en los sacramentos, ritos, sacrificios corporales, mediación de ángeles o seres humanos muertos o aun vivos. Creer que alguien o algo, además de Cristo puede aportar en algo o en poco en la salvación, es hacer de ese alguien o algo un Cristo, es negar el infinito poder de Jesús para salvar y al mismo tiempo decir que su obra para la cual Él descendió y tomó un cuerpo no fue completa, no fue perfecta.

Pero también están perdidos aquellos que creyendo que Jesús es Dios y que hizo la obra perfecta, quieren seguir viviendo en su impiedad, no acuden a Él con su carga de pecados, porque ven de mayor valor, de mayor ganancia, de mayor provecho su práctica, que el ser librados de ella.

Si son salvos, aquellos que convencidos por el Espíritu Santo, y llevados por el Padre celestial, se humillan delante de Cristo entregando su carga de pecados, y como el publicano dicen: “Dios, se propicio a mí, pecador” O como el reo en la cruz: “Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino” O como la prostituta a la que solo se le escuchaba su sollozo, pero que en su corazón pedía perdón al Salvador. Para todos ellos son las preciosas palabras: “Tu fe te ha salvado, ve en paz” “...hoy estarás conmigo en el paraíso”. Sí, la persona sale justificada, y la evidencia es una absoluta mudanza, pues el que ahora está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.

¿Ya invocó de verdad al Dios hecho hombre, y ve su evidencia?

 

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