Fecha del Sermón:
Referencia Bíblica:
Oseas 4:11
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Notas del Sermón:

Fornicación, vino y mosto quitan el juicio.” Os. 4:11

 

La vida matrimonial del profeta Oseas es usada como figura de la relación entre Dios e Israel.

El profeta, un hombre íntegro, correcto, amoroso, casado con una mujer desenfrenada, fornicaria, adúltera.

Dios, el único ser perfecto, actuando como esposo desde el punto de vista espiritual, con la nación de Israel, nación infiel quien como asna en celo se iba en busca de todo dios falso para fornicar y embriagarse con la sangre de sus hijos ofrecida en sacrificio a sus dioses.
Así como Israel perdió el juicio al abandonar a Dios, al serle infiel al Señor y llegar a condiciones de perversidad a las que nadie se imaginó, así también pierde el juicio el que cae en el pecado de fornicación, de inmoralidad sexual y en el consumo de substancias que quitan a la persona del sano juicio.

La persona que cae en fornicación, abandona su pudor, no quiere escuchar consejos, se desinhibe haciendo cosas ridículas y absurdas, se desenfrena llegando incluso a tal punto de no interesarse más ni por el estado eterno de su alma. No le importa el sufrimiento que con su fornicación trae a otros. Su satisfacción carnal está por encima de la vida de otros y de la honra a Dios.

Así también el que cae en el consumo de substancias, sea alcohólicas o de drogas alucinógenas, ni sabe tampoco hasta dónde puede llegar al perder su sano juicio. La carnalidad toma el control haciendo que lo correcto, cierto, verdadero en la manera de pensar, hablar y actuar sea ahora incorrecta. Fue en ese estado que Noé se desnudó, razón por la cual su hijo menor lo deshonró y trajo maldición para su descendencia; fue en ese estado que el justo Lot cometió incesto con sus dos hijas dando origen a dos naciones enemigas del pueblo de Dios; fue en una fiesta de cumpleaños, en donde sin duda tanto Herodes como sus convidados estaban bebiendo, que el rey para no quedar mal con los invitados y para darle gusto a la hija de Herodias por su danza sensual, mandó decapitar al mayor de todos los profetas, a Juan el Bautista.

La única manera de permanecer en el verdadero sano juicio, velando y orando, es estar unidos a la Vid verdadera, que es Cristo.

 

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