Fecha del Sermón:
Referencia Bíblica:
Marcos 5:2
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Notas del Sermón:

Y cuando salió él de la barca, en seguida vino a su encuentro, de los sepulcros, un hombre con un espíritu inmundo.” Marcos 5:2

Para el mundo es común pensar que las únicas personas que en esencia son siervos, servidores o esclavos del diablo son aquellos que deliberadamente deciden rendirle culto abiertamente, Ap. 13. Efectivamente ellos son esclavos, pero no son los únicos. Miremos entonces un poco sobre los esclavos del diablo. 

Ellos están divididos en dos grupos.

  1. En el primer grupo están los poseídos. Este grupo también lo podemos dividir en dos subgrupos.
  1. Los que de manera evidente muestran que hay alguien maligno dentro de sí, controlándolos. Aquí encontramos personas como el gadareno de Marcos 5, quien era obligado por la legión de demonios que tenía dentro a desnudarse, a dormir en los sepulcros, a golpearse con piedras, a no dejarse dominar, pues presentaba una fuerza sobrenatural capaz de romper cadenas. Algunos de los poseídos de este tipo no presentan momentos de lucidez, otros, como el rey Saúl, presentan ataques momentáneos, pero la mayor parte del tiempo son lúcidos, 1 Sm. 16:14; 18:10-11
  1. Los falsos maestros o falsos profetas. A los anteriores, como el gadareno, las personas les tienen miedo, pero a los maestros y profetas falsos las multitudes los acogen como si vinieran de Dios. ¿Por qué? Porque pueden hacer señales milagrosas, mencionando, dependiendo de la religión, el nombre de Jesús y usando palabras que en su carnalidad la gente quiere oír. Los demonios que tienen dentro los pueden llevar a hacer señales tales que, si fuere posible, engañarían aun a los escogidos de Dios. Pero como los engañadores solo están habituados a la mentira, ellos también son engañados, por ello los demonios les pueden hacer creer que el que está en ellos para hacer tales señales es Dios mismo, como aconteció con los profetas del malvado rey Acab, quienes estaban seguros que era el Espíritu Santo quien les anunciaba la victoria del rey frente a los sirios, 2 P. 2; 2 Ti. 4:3-4; Dt. 13:1-4; Mt. 24:24; 7:22-23; 2 Ts. 2:8-12; 2 Ti. 3:13; 1 R. 22
  1. El segundo grupo de los esclavos del diablo son todos aquellos que están muertos en sus delitos y pecados. Si la persona aún no ha nacido espiritualmente de nuevo, si no ha sido unida a Jesús, algo que se percibe por practicar el pecado, la persona es esclava de Satanás crea o no, acepte o no. Si la persona tiene en poco las Escrituras, si tiene deleite en desobedecer la Palabra de Dios, en no experimentar dolor por ofender al Señor, en usar la profanación de los mandamientos como fuente para alcanzar sus fines carnales (por ejemplo, la mentira), en mirar la idolatría como si fuera algo santo (I y II mandamientos. Ex. 20:3-6), en justificar sus pecados, y en sentido general viviendo conforme a las inclinaciones de su corazón, esa persona es esclava del diablo, Ef. 2:1-2; Jn. 14:24; Ro. 8:5-8; 1 Jn. 3:8

¿Cuál es la solución para salir de esa esclavitud?

La solución está en que Cristo liberte a las personas, pues solo si Él los hace libres, serán verdaderamente libres. Fue Él quien descendió del cielo para deshacer las obras del diablo, Jn. 8:36; 1 Jn. 3:8

Mas aquí es absolutamente necesario dar algunas aclaraciones:

  1. En la posesión demoníaca como la del gadareno o la del rey Saúl, solo en algunos casos la persona es liberada, en otros la posesión puede ser definitiva. Por ello, aunque las personas oren y le compartan la Palabra de Dios, la posesión permanecerá, como le sucedió al rey Saúl, quien como castigo por su rebeldía le fue enviado un demonio de parte de Dios para que lo atormentara, 1 Sm. 16:14
  1. Si una persona queda libre de su posesión demoníaca, no por ello necesariamente queda libre de la esclavitud del diablo. La única manera para quedar libre definitivamente es si nace espiritualmente de nuevo. Si la persona queda libre de su posesión demoníaca, pero no nace de nuevo, su estado posterior llega a ser peor que el primero, 1 Jn. 3:8,9; 5:18; Mt. 12:43-45
  1. Para el caso de los falsos maestros y falsos profetas su posesión es definitiva. Ellos ya están condenados. Se ordena incluso no orar por ellos, Jd. 4; 1 Jn.5:16
  1. El que ha sido librado por Cristo muere al mundo. Sus creencias falsas de salvación mueren, y le es colocada la fe en Jesús como su único substituto delante del Padre, como el único Cordero de Dios, que cargó su pecado y murió por él en la cruz, como el único Pan Vivo, que bajó del cielo para satisfacer su hambre espiritual. Mas además de mostrar su fe en Jesús, se ve en él la práctica de la santidad, esto por la obra permanente de Dios dentro de él. Esta persona privilegiada nunca más será esclava del diablo, 1 Ti. 1:15; Is. 53; Jn. 6:33-37; Ro. 8:1-11

Sabemos que todo aquel que ha nacido de nuevo, no practica el pecado, pues Aquel que fue engendrado por Dios le guardara, y el maligno no le toca.”, 1 Jn. 5:18

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