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Sabroso es al hombre el pan de mentira; Pero después su boca será llena de cascajo.” Proverbios 20:17

La mentira aborrezco y abomino; Tu ley amo.” Salmos 119:163

Cuando no conocemos al verdadero Dios, quizá nos dé enojo cuando alguien nos mienta en determinadas cosas (digo en determinadas cosas, porque aunque no lo creamos en ese estado nos gusta ser engañados, especialmente en el área espiritual y emocional, pues por la ausencia de la verdad, la mentira se acomoda a lo que nosotros en nuestra carne queremos oír), pero no aborrecemos la mentira que hay en nosotros, no la abominamos, al contrario, la usamos en sus diferentes variaciones para favorecernos en nuestra carne. Ese amor por la mentira es igual a no amar la Ley, es decir, no amar la Palabra de Dios, que es la Verdad.

Pero, ¿qué no se quiere decir cuando se afirma que los que no conocen a Dios no aman la Palabra de Dios?

- No se está diciendo que aborrecen el libro como tal. Hay algunos que no aman la ley, pero tienen colección de Biblias, y otros, o los mismos, pagan grandes sumas de dinero por Biblias lujosas, para colocarlas en un lugar “estratégico”, abierta en el Salmo 91, usándola como amuleto para supuestamente “irradiar energía positiva” en toda la casa o lugar de trabajo.

- No se está diciendo que no la leen. Hay varios motivos por los cuales los que no aman la ley aun así lean la Biblia: ▫ Algunos la leen con el propósito no de querer mudar sus vidas conociendo a Dios por medio de ella, todo lo contrario, la leen para tratar de hacerla ver como un libro sin valor, incluso algunos como un libro no conveniente o peligroso, le buscan supuestos errores y contradicciones, lo hacen ver como un mito o leyenda, o como dijo un alemán que viajaba en un barco con nosotros: “no me gusta, tiene mucha sangre, violencia.” ▫ Otros la leen para enorgullecerse de que la han leído. ▫ Muchos, para buscar pasajes bíblicos, sacándolos de contexto, para justificar sus falsas creencias y demás pecados que no quieran abandonar, algo similar a los judíos que creían en la venida del Mesías y que diligentemente escudriñaban las Escrituras, pero que aborrecieron hasta la muerte a la Palabra de Dios encarnada, a nuestro único Señor y Salvador Jesucristo.

- No se está diciendo que no dan algún valor a su contenido. Podemos ver a muchos asistiendo a las iglesias, abriendo y leyendo en los pasajes que se les pide leer, pero la Biblia, aunque es la completa, perfecta y suficiente revelación de Dios para el día de hoy (Ap. 22:18-19), para ellos no es suficiente, esperan nuevas revelaciones, las que como es lógico, si llegan a aparecer no proceden de Dios. Para estas personas, aunque digan amar la Biblia y la usen, lo extrabíblico es en últimas lo que realmente tiene valor supremo para ellos. La Biblia, en esencia, les es igual a lo que los israelitas decían del maná en el desierto: “…no hay pan ni agua, y nuestra alma tiene fastidio de este pan tan liviano.” (Nm. 21:5)

¿Qué se quiere decir cuando se afirma que los que no conocen a Dios no aman la Palabra de Dios?

Quiere decir en palabras crudas, que para ellos la Palabra de Dios no es la fuente, la única fuente, por la que son alimentados espiritualmente con la vida de Cristo. Su apetito por la mentira los lleva a desechar la única Verdad, para ir en pos de banquetes que envenenan sus almas, pero que se disfrazan como el Pan del cielo. Ellos creen que se puede amar a Dios sin necesidad de escudriñar y meditar la Biblia, no creen que despreciar las Escrituras de esta manera es igual a despreciar a Dios. Jesús dijo: “El que no me ama, no guarda mis palabras...” (Jn. 14:24)

¿Y por qué a ellos les parece sabroso el pan de mentira y como consecuencia aborrecen la Palabra de Dios? Porque su corazón es engañoso y perverso (Jer. 17:9), y porque son esclavos del padre de la mentira, de satanás (Ef. 2:2; Jn. 8:44). Y siendo esto verdad, ¿cómo puede salir agua dulce de una fuente de agua salada?

Caso contrario ocurre con todo aquel que es liberado de la esclavitud de su pecado y de satanás, al ser unidos a aquel que cargó sus pecados, que recibió el castigo eterno por él y que venció la muerte para hacerlo una nueva criatura. Esta persona por tener ahora en su alma al Espíritu Santo y la savia de Cristo corriendo por las venas de su espíritu, ama las Escrituras y por ello, tal como Esdras, prepara su corazón para inquirir o examinar cuidadosamente las Escrituras, para cumplirla y para enseñarla a otros (Esd. 7:10). Por esta unión, ahora con la Verdad, tiene una tendencia natural de aborrecer, abominar la mentira que está en su viejo hombre, quiere, con toda su alma, erradicarla de sí para no pecar contra su Dios bondadoso.

¿Cuáles evidencias podemos percibir de que el que ama la Palabra de Dios aborrece y abomina la mentira?

- Aborrece y abomina toda creencia errada. Todo aquello que creyó que era contrario a la Palabra de Dios en su contexto, cosas que veía como vitales ahora las mira como lo que son, un veneno mortal (idolatría, nuevas revelaciones, ocultismo, ateísmo, evolucionismo y todo aquello que contradiga las Escrituras en su contexto). Esta es una de las razones por la cual toma en serio el estudio de las Escrituras, pues quiere saber qué cosas hay escondidas en la biblioteca de su alma que sean sutiles y profanas creencias.

- Aborrece y abomina hacer cosas perversas en lo oculto, en donde “nadie” lo ve, para luego presentarse en público como si no hubiese hecho nada malo. Ya no quiere ser más como los que se muestran justos ante los hombres, pero que por dentro están llenos de hipocresía e iniquidad (Mt. 23:28)

- Aborrece y abomina la mentira como moneda para conseguir algo y como arma para defenderse o atacar. Le avergüenza recordar la forma como usó la mentira para alcanzar “éxito” en asuntos de la vida diaria, también cuando la usó para defenderse negando hechos que le comprometen, y cuando como espada la usó para dañar a otros.

- Aborrece y abomina decir verdades a medias. Sabe que esta fue una forma sutil que usó para esconder algo, para mentir.

- Aborrece y abomina atar hechos reales de tal amera que al final haga creer cosas que no son ciertas.

- Aborrece y abomina la vanidad. No quiere ser ya más como una semilla vana, que solo es bonita por fuera, pero por dentro no posee nada de provecho. No quiere ser más como el proverbio de la mujer bonita y apartada de razón, la cual es como un anillo de oro en el hocico de un cerdo. (Pr. 11:22)

- Aborrece y abomina la malicia. No quiere ser más como los judíos quienes a pesar de ver que Jesús actuaba santamente, le decían: “…demonio tiene.”

- Aborrece y abomina el quedarse en silencio cuando tiene que hablar, y el hablar cuando tiene que quedarse callado.

En sentido general, el que conoce a Dios abomina y aborrece todas las formas en la que la mentira se presenta, por ello si en algún momento cae en ellas como le pasó a Pedro, llora amargamente y no la celebra como lo hacía cuando estaba en el mundo.

Vale la pena preguntarnos seriamente ¿nos parece sabrosa la mentira o la aborrecemos?

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Habéis además dicho: ¡Oh, que fastidio es esto! Y me despreciáis, dice Jehová de los ejércitos; y trajisteis lo hurtado, o cojo, o enfermo, y presentasteis ofrenda. ¿Aceptaré yo eso de vuestra mano? Dice Jehová.” Mal. 1:13

Después de pasar las duras y las maduras en el cautiverio, por obra de Dios, un grupo de judíos retorna a la tierra prometida. Se esperaba que ellos hubiesen aprendido la lección y le fueran fieles al Señor, pero rápidamente se desviaron y voluntariamente comenzaron a padecer “amnesia espiritual”, estado que los condujo a experimentar rechazo, fastidio ante las exigencias de Dios. Una de ellas fue sobre el objetivo de los sacrificios. Por medio de los sacrificios de animales puros y sin defecto que cada uno tenía que ofrecer, Dios les enseñaba que la única paga que Él acepta y exige por el pecado es la muerte, y que para cancelar esta imposible deuda sin ser condenado, era necesario que un substituto puro y sin defecto muriera en su lugar, ellos debían saber que esos sacrificios eran un tipo del Único Substituto, Cristo, que con su vida, muerte y resurrección haría realidad la cancelación de su deuda con Dios, garantizando su entrada al reino de los cielos para siempre. Como voluntariamente olvidaron ello, trayendo como consecuencia que las cosas de Dios se les volviera fastidiosas, aunque no dejaron de ofrecer los sacrificios, ofrecían los animales no calificados, como los cojos, los enfermos, y los que quizá ofrecían en buenas condiciones no eran los suyos, eran los que les robaban a otras personas. Lo anterior indicaba a las claras que por ofrecer lo que Dios no aceptaba ellos estaban separados de Dios y que por tanto no podían gozar de la comunión con Él. ¿A qué tipo de substitutos o cristos podríamos comparar hoy los animales defectuosos y hurtados ofrecidos por los judíos a Dios? Escuchemos algunas comparaciones:

1. Es comparado a aquel cristo que millares creen, que aunque ellos digan que es Dios, no tiene el poder para salvar por si solo a nadie, sino que requiere de la ayuda de la misma persona con sus obras, de la ayuda de los ángeles, de los santos, de un purgatorio inexistente, del bautismo y un montón de sacramentos. Cuando del verdadero Substituto, del Cristo de la Biblia, las Escrituras dicen: “Porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados.” Heb. 10:14

2. Es comparado a ese cristo que multitudes hoy creen que fue creado. Las Escrituras afirman que el Substituto perfecto tiene que ser 100% hombre perfecto y 100% Dios. Si él fuera creado, no podría salvar absolutamente a nadie, porque según las Escrituras solo Dios puede salvar (Is. 43:11), por ello del verdadero Substituto la Biblia dice: "…Este es el verdadero Dios y la Vida eterna.", 1 Jn. 5:20

3. Es comparado a ese cristo que desde que se cerró todo tipo de revelación especial cuando se terminó de escribir Apocalipsis, según multitudes se sigue revelando, apareciéndose a las personas en sueños, visiones, etc., trayendo mensajes extra bíblicos, o astutamente revelando textos que ya están en la Biblia para confundir. Pero el Cristo de la Biblia nos habla solo por las Escrituras, pues Él mismo no se contrariaría al ordenarnos que no le podemos añadir ni quitar a las Escrituras, Ap. 22:18:19

4. Es comparado con ese cristo, el cual consideran muchos que tiene como prioridad el bienestar temporal y no el eterno. Los que creen en ese cristo afirman que un hijo del rey no tiene por qué estar enfermo ni pobre ni siendo humillado por sus enemigos. Mas aunque el Substituto de la Biblia puede darnos todo ello, Pablo dice: “…Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios.” Hch. 14:22

Los que creen en los substitutos o cristos falsos presentados anteriormente se sienten fastidiados cuando se les presenta al Verdadero, mas también, ¿qué diferencia hay con los que sí tienen claro que el verdadero Substituto realmente obedeció la ley por su pueblo, cargó todos sus pecados, recibió la condenación eterna por ellos en la cruz, resucitó para que fueran creados de nuevo si por querer vivir en los deleites del pecado no van a Él genuinamente arrepentidos para ser perdonados, limpiados y mudados de vida? ¿No van en la misma dirección hacia el infierno?

 

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Y aconteció que así como él clamó, y no escucharon, también ellos clamaron, y yo no escuché, dice Jehová de los ejércitos;” Zacarías 7:13

Dios, con mucha paciencia, llamaba a Israel a dejar sus malos caminos, a volverse a Él, pero con algunas excepciones, en general la respuesta era despreció hacia Dios. No pensaron que Dios podía pasar de la paciencia al juicio, pero ese momento llegó, y cuando pasó, aunque clamaron porque veían cómo los horrores los abrazaban, Dios ya no los atendió.

El hombre natural vive conforme a los deseos de su corazón, consciente de que algunas cosas que practica no son aceptables delante de Dios, como la inmoralidad, el robo, la desobediencia, la mentira, la codicia; pero como le traen satisfacción carnal, las justifica, y en la mayoría de los casos se elogia, se enorgullece de haberlos cometido y sin temor alguno los quiere y busca seguir practicando. Pero otras cosas que practica, que son abominables al Señor, a la luz de las Escrituras, las considera como santas, miremos dos ejemplos: 1) creer en cosas ajenas a las Escrituras, como tradiciones, todo tipo de revelación como sueños visiones, apariciones; aunque las Escrituras afirmen que nada se le puede añadir (Apocalipsis 22:18-19); 2) ver como santo el rendirle culto a las criaturas, divinizando, queriendo o no, a cosas, personas o seres imaginarios, aunque la Escritura diga que esto es profanación del I y II mandamiento (Éxodo 20:3-6).

¿Cómo reaccionan estos cuando Dios usa a alguien para llamarlos al arrepentimiento, a volverse a Cristo para encontrar perdón y mudanza de vida, y así escapar del juicio venidero? Cuestionan, se burlan, se enojan, huyen, y dicen: “cuando esté cerca de morir me arrepiento, ahora tengo que disfrutar, vivir la vida.” Estos piensan que pueden ofender a Dios, despreciar sus llamados y que al final no es sino pedir perdón, y ya, “pues mientras haya vida hay esperanza,” dicen ellos. ¿Es esto cierto? Es verdad que a algunos Dios se les ha dado a conocer momentos antes de morir, como aquel que murió al lado de Jesús, pero esto no significa que necesariamente mientras haya vida hay esperanza de salvación.

A muchas personas ya Dios las abandonó para que hagan lo que no conviene para su propia condenación, los cuales por más que clamen no encontrarán sino el juicio de Dios. Lean por favor Romanos 1:18-32 y Mateo 25:1-13 para confirmar. Si hoy alguien con las Escrituras lo confronta y le exhorta a que se arrepienta, a que venga a Jesús con su carga de pecados, es hoy que tiene que ir a Él, tal como dice Hebreos 3:7-8 “… como dice el Espíritu Santo: Si oyeres hoy su voz, No endurezcáis vuestros corazones…” Si viene a Él es una señal de que Él está trabajando en usted para salvación, si desprecia su llamado sepa que está atesorando ira para para el día de la ira.

 

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¿Es para vosotros tiempo, para vosotros, de habitar en vuestras casas artesonadas, y esta casa está desierta?” Hageo 1:4

Conforme a las Escrituras, por decreto del rey medo-persa Ciro, muchos israelitas volvieron del cautiverio para reedificar el templo en Jerusalén. Al tratar de hacerlo encontraron una terrible oposición, a punto tal que les tocó desistir en su propósito, (Esdras 1-4) ¿Qué hicieron los judíos? ¿buscaron a Dios para que les ayudase? No, se acomodaron a la situación y se dedicaron solo a buscar sus intereses materiales, trayendo sobre sí miseria; pues su real bienestar estaba en restaurar su comunión con Dios con la reconstrucción del templo, figura del celestial. Dios usó a Hageo para hacerlos salir de su letargo y reiniciar, para su bien, la obra.

Hoy, el templo es la iglesia, pero entiéndase por iglesia al conjunto de personas que por la obra hecha por Cristo son adheridas a Él, momento también llamado nuevo nacimiento. El cuerpo en su totalidad es llamado templo de Dios (1 Co. 3:16-17), mas también cada miembro es llamado templo del Espíritu Santo (1 Co. 6:19). El templo en su totalidad necesita, así como el templo de Jerusalén necesitó, ser edificado. ¿Quién lo hace? Dios lo hace, y Él promete perfeccionar a cada miembro, para que su iglesia en conjunto sea perfecta (Fil. 1:6) Pero, ¿cómo lo hace? Trabajando con todos sus atributos mediante su santísima Palabra; en primer lugar, pasando de muerte a vida a sus escogidos esparcidos por todo el mundo (Ef. 2:1-2; Ap. 7:9), y en segundo lugar, haciendo que todos lleguen a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo (Ef. 4:10-16).

Ahora, aunque la obra es 100% de Dios, y toda la gloria es para Él, algo no debemos pasar por alto, Él usa a cada uno de sus miembros, llamados también piedras vivas de acuerdo con su don para edificar su casa espiritual (1 P. 2:4-5) Mas estas piedras vivas, aunque nuevas criaturas, aun poseen el viejo hombre, contra quien tienen una lucha sin cuartel (Gal. 5:16-17; Ro. 7:7-25), ¿y qué con ello? Pues que en esa lucha, tal como aconteció con los judíos, si se mira más lo que hace el enemigo que lo que Dios hace, puede llegar el desánimo y caer en la tentación de ser negligente en lo que es prioritario, su edificación espiritual, y dar importancia casi que solo a lo que es temporal, trayendo como resultado una vida miserable, sin gusto, sin alegría, vencidos cuando deberían ser vencedores.

¿Está pasando esto con alguno de ustedes? si en verdad es un hijo de Dios, si el Espíritu Santo mora en verdad en usted, ¿continuará en esa vida miserable? ¿No se humillará como los judíos, y continuará buscando la perfección? Si no lo hace usted no es de Dios, pero si lo hace, Dios está en usted, y las palabras dichas a los judíos también son para usted: “…Yo estoy con vosotros, dice Jehová.” Hageo 1:13

 

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He aquí que aquel cuya alma no es recta, se enorgullece; mas el justo por su fe vivirá.” Habacuc 2:4

Como Habacuc anuncia la inminente caída de Judá, y la razón se debía a que casi la totalidad de las personas tenían alma no recta, y los justos eran en extremo escasos, es bueno que hablemos un poco de cada uno de ellos.

1. Los del alma no recta. Ellos adoraban a Dios en el templo, figura del celestial, tenían y escuchaban la ley, pero al mismo tiempo terminaban adorando a todo dios falso que se les presentaba, y absorbían con facilidad toda creencia errada. Ese estado espiritual, no recto, se reflejaba en el trato para con Dios y para con el prójimo. Para con Dios, su rechazo total a los mensajes divinos anunciados por los profetas, y para con el prójimo buscando cada uno lo suyo. Es claro, entonces, que ellos no se guiaban por lo que Dios les ordenaba, sino por lo que en su propia voluntad querían, esto es enorgullecerse, ser su propio dios, y lanzarse al abismo de la destrucción. Cuando nosotros hacemos nuestra propia voluntad y no lo que Dios en sus Escrituras nos ordena, nos estamos enorgulleciendo, enalteciendo, divinizando; algo que trae como consecuencia la inminente la caída. La práctica del orgullo es clara señal de que en nuestro corazón hay creencias erradas, que no somos rectos, y que si escuchamos la Palabra de Dios somos meramente oidores y no hacedores de ella, es señal de que estamos aún muertos en nuestros delitos y pecados.

2. Los justos. En este diminuto grupo de personas encontramos a Habacuc, Jeremías, entre otros. Sus vidas eran totalmente opuestas a la de los anteriores. Pero es necesario recordar que ellos ni nadie eran o son justos o inocentes, ni de que actuaban con rectitud delante de Dios por sus propias capacidades. Una persona es justa, en primer lugar, cuando Dios en su gracia coloca la obediencia de Cristo en su favor y por tanto lo declara inocente delante de Él; y en segundo lugar cuando le aplica la salvación alcanzada por Cristo haciéndolo nacer de nuevo, creándolo de nuevo, para que por la obra del Espíritu Santo en su vida pueda obedecer. Este justo ya no se guía, como los de alma no recta, por su propia voluntad, sino por el don de la fe que Dios mismo colocó en su corazón para creer de la manera correcta, y se evidencia por la obediencia a la Palabra de Dios. Miremos nuestro mundo actual, ¿cuál creen que es la proporción de los que no tienen alma recta y de los que son justos? ¿Entendemos por qué nuestro mundo se está dirigiendo vertiginosamente al colapso definitivo? Y nosotros, ¿a cuál grupo pertenecemos?

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¿Qué pensáis contra Jehová? El hará consumación; no tomará venganza dos veces de sus enemigos.” Nahúm 1:9

Un amado siervo de Dios cuenta que cuando él trabajaba en una fábrica, era costumbre que algunos empleados pidieran laborar el sábado, para aumentar un poco su salario. Había unas personas encargadas para tomar cuenta de ese personal, los cuales hacían la lista cada viernes. Un encargado, que siempre se burlaba del siervo de Dios por motivo de su fe, le correspondió en cierto viernes hacer la lista. Preguntó al siervo de Dios si el vendría a trabajar el sábado, y el siervo respondió que sí. Dicho encargado, con soberbia, dijo: “usted va entrar aquí si yo quiero, porque si yo no coloco su nombre aquí el guardia no lo deja entrar.” El siervo respondió: “Eso es cierto, si no coloca mi nombre él no me deja entrar.” El encargado, para dárselas de soberano, dijo: “Ahí quiero ver su religión, su Dios…para hacerlo a usted entrar.” Entonces el siervo de manera enérgica, en presencia de más de cincuenta personas, dijo al encargado: “¡Ahora usted se metió con el que no tenía que meterse. Si mi Dios, el que yo adoro, quiere, ni yo ni usted entra aquí mañana y nunca!” - Al otro día llegó el siervo de Dios, pero el encargado no, ni tampoco llegó el lunes. Luego se recibió la noticia que el mismo viernes el encargado sufrió un fuerte derrame cerebral y que el lunes murió. Dijo el siervo de Dios: “Dios no permitió que él volviese, y yo volví.” Amada familia y amigos, ser amigo de Dios es lo máximo que le puede acontecer al hombre. Jesús habló de sus amigos, de sus ovejas, de aquellos por los cuales él dio su vida: “y yo les doy vida eterna y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatara de mi mano.” Jn. 10:28; pero ser enemigo es la más horrenda tragedia, porque Él da “…retribución a los que no conocieron a Dios, ni obedecen el evangelio de nuestro Señor Jesucristo; los cuales sufrirán pena de eterna perdición, excluidos de la presencia del Señor, y de la gloria de su poder,” (2 Ts. 1:8-9) No nos engañemos, evaluémonos con las Escrituras para saber si estamos creyendo en el verdadero Dios y de la manera correcta, porque morir siendo sus enemigos, es mejor para la persona no haber nacido.

 

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Ay de los que en sus camas piensan iniquidad, y maquinan mal, y cuando llega la mañana lo ejecutan, porque tienen en su mano el poder.” Miquéas 2:1

El texto habla del juicio de Dios sobre algunos de los poderosos de Israel, quienes gobernados por su carnalidad, en este caso por el pecado de la codicia, maquinan en la forma como actuarían para aumentar sus riquezas, acciones que de forma disimulada o directa perjudicaría a otros.

Nuestra manera de pensar nos dice lo que somos. En esto existen dos tipos de mentes:

1. Mente entenebrecida. La posee la persona que no ha sido limpiada de sus obras muertas para servir al Dios vivo. Su mente está ocupada, o puesta, en las cosas temporales o terrenas. Si piensa en Dios lo hace desde el punto de vista de recibir seguridad física y emocional como bienestar económico, salud, protección, una vida ausente de problemas en esta tierra. Si piensa en las cosas eternas, aunque puede haber escuchado la verdad, lo que piensa no está basado en el contexto de las Escrituras, sino lo que su mente le dice o lo que las tradiciones de las religiones le enseñan. Este tipo de persona maquina en cómo llevar a la práctica el pecado que desea. Aunque no siempre lo puede llevar a la práctica, porque Dios en su multiforme manera de actuar muchas veces le obstruye el paso, no aborrece el mal, se siente frustrado si no lo comete, por ello cuando ve la oportunidad lo ejecuta y celebra el poder hacerlo, porque carece del temor de Dios.

2. Mente renovada. La posee el que ha sido rescatado de las tinieblas, el que ha experimentado la purificación con la sangre de Cristo. Esta persona, aunque es una nueva criatura, no por ello deja de sentirse tentado a meditar en cosas pecaminosas, pues aún tiene el viejo hombre quien en todo tiempo busca seducirlo para que deje de velar y orar y así hacerlo caer. Mas ahora por tener una nueva naturaleza con la presencia del Espíritu Santo, no está más en la práctica de maquinar, de planear como hacer lo malo, por ello se siente sucio y triste cuando se ve seducido y atraído por el pecado. Su continuo deseo, búsqueda y petición es que su mente sea semejante a la de Cristo en su santidad, para que al hablar y al actuar haga el bien y honre a Dios.

 

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Y oró a Jehová y dijo: Ahora, oh Jehová, ¿no es esto lo que yo decía estando aún en mi tierra? Por eso me apresuré a huir a Tarsis; porque sabía yo que tú eres Dios clemente y piadoso, tardo en enojarte, y de gran misericordia, y que te arrepientes del mal.” Jonás 4:2

Sé que en mi familia y amigos que reciben estos mensajes, hay algunos que creen que la salvación es por obras, por méritos personales. Les ruego, por amor a sus almas, leer una y otra vez el libro de Jonás, para que mediante la iluminación del Espíritu se den cuenta, como se enseña en toda la Biblia, que la salvación es y tiene que ser un regalo de Dios, es por pura gracia.

Los ninivitas habían llegado a una maldad extrema, igual a la de los de Sodoma y Gomorra, por ello Dios dice: “…porque ha subido su maldad delante de mí.” Jonás 1:2, palabras similares a las dichas en Gn. 18:21 refiriéndose a los sodomitas. Pero alguno dirá: “Bueno, está bien, ellos eran malos, pero tal vez la predicación del profeta: su elocuencia e invitación a venir a Dios fue dicha con tanto amor que los convenció.” ¡Nada! el profeta aborrecía como ninguno a este pueblo, no les quería predicar y su mensaje no fue de amor, fue de juicio, de condenación, algo que deseaba con toda su alma. Pero otro dirá: “pero ellos si aportaron por lo menos una obra, el arrepentimiento.” El arrepentimiento no está de manera natural en el hombre, es un don de Dios producido por el Espíritu Santo. Dios es quien hace nacer en nosotros tanto el querer como el hacer, por su buena voluntad. Les repito, como en otras ocasiones, si el hombre pudiera hacer algo para su salvación, al menos el 1%, no había sido necesario la venida de Cristo para morir por pecadores como nosotros. No depende del que quiere ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia. Romanos 9:16

 

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Pues no debiste tú haber estado mirando en el día de tu hermano, en el día de su infortunio; no debiste haberte alegrado de los hijos de Judá en el día en que se perdieron, ni debiste haberte jactado en el día de la angustia.” Abdías 1:12

Edom, la nación formada por Esaú y su descendencia, guardaron un rencor perpetuo contra Israel. La compra de la primogenitura por un plato de lentejas y la suplantación delante de Isaac para recibir la bendición por parte de Jacob siempre fue visto como un acto perverso contra Esaú. Pero ni Esaú ni su descendencia reconocieron que Dios propició ello, no solo porque Él había anunciado que el mayor, Esaú, serviría al menor, Jacob, también porque Esaú no tenía ningún aprecio por los asuntos de Dios, por ello no le dio valor alguno a la primogenitura, lo cual indicaba no darle valor al futuro Mesías, a Cristo.

Ese odio llevó a Edom a buscar siempre el mal para Israel, a sentirse feliz cuando ellos caían, a apoyar a los a los que los atacaban y hasta matarlos cuando podían.

El odio está presente en todo corazón, pero la práctica del odio, el guardar siempre rencor, el alegrarse con la caída del odiado y de manera directa o indirecta buscar su mal, es algo propio de los que están separados de Cristo.

Delante de Dios no existe justificación para odiar a alguien. Puede que me haya hecho todos los males habidos y por haber, pero mi corazón debe estar libre de la culpa de ese pecado. Mas nadie en sus propias fuerzas puede dejar de odiar, es imposible; al intentarlo solos, lo único que conseguimos es ocultar ese pecado, volvernos hipócritas. Debo, sin justificaciones, acercarme a Cristo y con toda sinceridad y humillación pedir perdón por este abominable pecado, por el odio, que es una manera de ser asesinos, de otra manera juntamente con los Edomitas, en el día del juicio seremos culpados de homicidio.

 

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Los estudios realizados durante la escuela dominical buscan fortalecer el conocimiento de Las Escrituras de los asistentes, y por sobre todo se quiere presentar a Cristo como el único salvador para el pecador. A diferencia del sermón principal, se permite la participación de los asistentes, con preguntas o comentarios (Foto: Pamela P. Stroud/Flickr)

 

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Con cierta frecuencia nos preguntan: “pero ustedes, ¿qué creen?” Con esta pregunta las personas quieren saber cuáles son las diferencias entre nosotros y otras comunidades cristianas. Y también quieren saber sencillamente qué es lo que enseñamos para poder juzgar acerca de nuestra fidelidad a las Sagradas Escrituras, norma absoluta de la fe cristiana.

Por esto nosotros, la Iglesia Cristiana Gracia y Amor de Bogotá, enlazamos esta edición de nuestra declaración de fe. Ojalá sirva para responder las preguntas de arriba y, a la vez, para orientar respecto a las grandes verdades en su conjunto reveladas por Dios para toda persona que quiere vivir y morir dichosamente.

Hay otro motivo para presentar esta edición en este momento. La declaración de fe que presentamos, la que nos orienta en nuestra creencia y conducta, es una declaración que en este año de 1989 cumple 300 años de haber salido a la luz. En el año 1689, en Londres, unas iglesias cristianas la publicaron con el fin de identificarse detalladamente como exponentes de la fe cristiana antigua centrada en la gracia de Dios en el evangelio de Jesucristo y orientada hacia la gloria del Dios trino.

Actualmente muchos de los que se llaman cristianos no comprenden bien qué implica el nombre “cristiano”. Por otro lado, hay cierta aversión a una definición (y enseñanza todavía por las Escrituras) para su obediencia y disfrute de la voluntad perfecta de Dios. Invitamos a toda persona que dice ser cristiana a un estudio cuidadoso de las páginas que siguen y a una comparación de las mismas con la Biblia. Así podríamos saber si somos cristianos o no, y, a la vez, podremos darnos cuenta del acuerdo que hay entre los dos documentos. La declaración de fe es un fiel reflejo de la enseñanza bíblica.

Un fruto derivado del estudio de esta declaración de fe podría ser la unidad mayor las distintas comunidades cristianas. Algunos opinan que la definición de las doctrinas cristianas resulta más bien en la fragmentación del cristianismo, y esta directamente en proporción a lo detallado de la definición. La declaración aquí presentada, sin embargo, dogmatiza en los puntos donde la Biblia misma lo hace. Por eso, su enfoque en la esencia bíblica lleva (si dejamos que nos lleve) a la única unidad que vale y que perdura, la unidad obligada por la voz de Dios. La fragmentación, cuando sucede, se debe a la debilidad o a la desobediencia humana y no a algún supuesto defecto en la revelación divina.

Pero, ¿para qué tanto detalle en la declaración? la declaración da tanto detalle precisamente porque la Biblia, la Palabra de Dios, la da. Y Dios dice lo que dice porque sabe que es para nuestro bien y para su gloria. No saber, no entender, y no practicar, es perder el consejo vivo y perfecto de Dios para la orientación poderosa de la totalidad de nuestra vida como criaturas de Dios en este mundo.

Sí, es cierto, la declaración exige un estudio detenido. Obliga a que pensemos. No podemos llegar a conclusiones precipitadas. Pero ¡qué fruto más delicioso para quienes por ella se entreguen a saturarse de la Palabra de Dios, la Biblia misma! La declaración que presentamos permite un esquema de la verdad de Dios que sistematiza conceptos de otra manera confusos, desconectados, desproporcionados, y en alguna medida inútiles. Esta comprensión nos capacita para ser fuertes y fieles representantes del mensaje de Cristo en medio de un mundo pecador, hundido en la miseria, y decepcionado por las inconsecuencias, los errores, las deformaciones, y la ignorancia de la Iglesia Cristiana en general.

1989

 

Para descargar una copia de nuestra confesión de fe, haga clic en este enlace.

 

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Photo by Michael Heiss / CC BY

 

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Aquí podrá escuchar conferencias, estudios, y sermones especiales.


 

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El pastor y misionero César Triana, nos dirige en esta serie presentando el evangelio. (Foto: Henry Burrows/Flickr)


PalabrasDeConsuelo1

El Señor te bendiga, y permita que si en algo estas cortas reflexiones logran confortarte, seas luego tú quien busques confortar a otros por medio de este breve peregrinar por la tierra, para el bien de la iglesia y para la gloria de nuestro precioso Dios. (Foto: J Swanstrom/Flickr)

HistoriaDeLaMusicaCristiana

 

En esta serie veremos cómo se ha desarrollado la música del pueblo de Dios, desde los tiempos bíblicos hasta nuestros días. Es un recorrido histórico para comprender lo que el pueblo de Dios, y principalmente el pueblo cristiano ha usado para adorar a Dios por medio de la música.

A través de los siglos, es la cultura cristiana la que preservó y desarrolló la música, aún hasta nuestros días. Esto es importante no sólo para que la Iglesia conozca y valore su propia tradición y cultura, sino para explicar tanto el origen de las músicas que se usan en el culto cristiano hasta nuestros días, como para entender el origen mismo de la música en occidente, cuya cultura fue desarrollada por el cristianismo.

Veremos en forma breve y general lo que la Biblia habla sobre la música, cómo fue la música en los primeros siglos del cristianismo, la música en la edad media, la música en la Reforma protestante, el origen de los himnos, la música gospel, su desarrollo en lo que llegó a ser la música cristiana contemporánea en el siglo XX y finalmente lo que es la música cristiana en Latinoamérica. (Foto: Saint-Petersburg.../Flickr)

 

Luther at the Diet of Worms

La confesión bautista de Londres es una de las últimas confesiones de su época, y está basada en las que le precedieron. Un estudio de estas nos ayuda a entender mejor nuestra confesión. Las circunstancias históricas dentro de las cuales se desarrollan las confesiones iluminan su énfasis y su teología. Saber el contexto original ayuda mucho. ¿Quiénes son sus escritores? ¿A qué batallas se enfrentaron? ¿Por qué no se desarrollaron antes? ¿Por qué hoy seguimos utilizando confesiones de hace 400 años? Estas son preguntas interesantes. En esta serie, vamos a buscar respuestas a estas preguntas. (Foto: von Werner/Wikipedia)

Fundamentos

Tertulia Teológica

Esta es una colección del programa radial "Tertulia Teológica", de la Iglesia Bautista Reformada el Redentor, transmitido los lunes a las 8:05 pm, con retransmisión los viernes a las 12 m y los sábados a las 6 pm. (Foto: Lawrence OP/Flickr)



 

AMiAmadoHermano

El pastor y misionero César Triana, inicialmente movido por el amor hacia un hermano suyo, pero también motivado por el amor hacia los demás, nos presenta una serie de mini mensajes evangelísticos. Si usted aun no cree en Cristo, quiera el Señor utilizar estos audios para llevarlo a las Escrituras, las cuales nos presentan a Jesucristo, El Salvador.


 

Apocalipsis2

Análisis detallado del libro de Apocalipsis. (Foto: Ed Suominen/Flcikr)


 

 

TeologiaSinFronteras

¿Dónde se originan las confesiones? ¿Por qué son importantes? ¿Cuáles características tienen las confesiones bautistas, y cuál relevancia han tenido en la Iglesia? Estas, y otras preguntas, tendrán sus respuestas en el programa radial "Teología sin fronteras". (Foto: J. Mark Bertrand/Flickr)


 

 

Sexualidad

El objetivo de estas charlas es entregarle de manera especial a papá, pero también a mamá, herramientas para que guíen a sus hijos en casa. Solo si tenemos familias entregadas al Señor, donde las decisiones se toman a partir de las escrituras, tendremos iglesias santas. La Biblia es nuestra única autoridad en fe y conducta. (Foto: Joe/Flickr)



 

 Adolescentes1

Última serie de estudios del programa "Escuela para Maestros de Biblia en el Hogar", sobre los adolescentes. (Foto: unionland/flickr)


 

 

SemanaSanta1 

Colección de sermones realizados durante semana santa. (Foto: John Wright/Flickr)


 

 

MoldeandoElCaracterDeNuestrosHijos

Esta serie de sermones fueron dados por el pastor Sugel Michelén, hacia el año 1997. Se adicionó un archivo con resumen y preguntas a cada sermón, para facilitar su estudio. (Foto: Kat Grigg/Flickr)

 

Vea aquí el artículo introductorio a esta serie (5 páginas) 

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Esta es la lista de personas que en algún momento, por la providencia de Dios, han predicado o dirigido estudios de escuela dominal en la Iglesia Cristiana Gracia y Amor.

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