DiaDeReposo1

El día de reposo fue apartado por Dios para que lo adoremos. (Foto: flickr/imkukie)

 

El día de reposo fue instituido por Dios inmediatamente finalizó la creación, como puede verse en Gn. 2:1-3. Entre otras cosas, sirvió para indicar que Dios ya no crearía más cosas. A partir de ese momento lo que continuó fue la procreación de lo que debía multiplicarse. Dios declaró a ese día santo, es decir, lo separó para sí. Además, ese día sirvió de señal entre Dios y el hombre, según le dijo Dios a Moisés en el monte Sinaí. El día de reposo indicó que todo cuanto existe, tanto en la tierra como en el cielo, visible e invisible, es obra de Dios. Entonces tal señal obligaba a las criaturas a alabarlo, de manera especial en el día de reposo (Ex. 31:12-17).

Es importante entender que el día de reposo fue guardado desde antes de que fuera oficialmente incluido en la ley mosaica, como lo demuestra el que Dios haya ordenado recoger el doble de porción de maná el día sexto, porque en el séptimo Dios no enviaría maná, por ser día de reposo (Ex. 16:23-30).

Al ser incluido en la ley, el día de reposo debía ser consagrado para la adoración de Dios. De una parte, Dios debía ser exaltado por su poder infinito al haber creado de la nada todo cuanto existe, y por haberlo creado bueno en gran manera. Todo cuanto había planeado hacer, Dios lo hizo en seis días y por ello reposó el día séptimo, (Heb. 11:3; Gn. 1:31; Ex. 20:8-11; Ro. 1:19-20). Otro día en que Dios debía ser exaltado era el día de la pascua, porque ese día Dios liberó a su pueblo de la esclavitud en Egipto, (Dt. 5:12-15; Ex.12).

En el día de reposo el adorador debía abandonar las actividades que hacía durante la semana. Esto, para estar enteramente entregado para disfrutar de la adoración al Señor, en cuerpo y alma (Is. 58:13-14). Debía dejar libre a toda persona que estuviera a su cargo, para que al igual que él, pudiera deleitarse en la comunión especial con el Señor. Incluso debía dejar descansar a las bestias, como se hace una referencia en el libro de proverbios, (Pr. 12:10).

El día de reposo no era sinónimo de inactividad, sino que había actividades propias de ese día. 1) Se podían hacer obras de piedad y participar activamente del culto al Señor. En Israel se ofrecían, de manera específica en el tabernáculo y más tarde en el templo, los sacrificios de animales puros, figuras del Cordero de Dios que quita el pecado del mundo; se leía la ley, la cual era el sustento del adorador verdadero (Sal. 119:28, 77; Lc. 4:16-22); se oraba y se elevaban alabanzas (Hch. 16:13; Sal. 92). 2) Se podían hacer obras de misericordia. Sin abandonar la obra de piedad, el adorador verdadero tenía que inclinarse a la obra privilegiada de ayudar al que estaba en miseria (Mt. 12:10-14). 3) Se podían hacer obras de necesidad. Esta solo se debía realizar en caso de necesidad extrema. Consistía en conseguir el sustento para el momento, pero sin abandonar las obras de piedad. No olvidemos que el día de reposo era un día de alegría y no de tristeza (Mt. 12:1-8).

Si bien la perfecta adoración en el día de reposo traía beneficios, su profanación traía todo lo contrario. Dios ordenó, como salario del pecado, la muerte a todo aquel que lo profanase (Nm. 15:32-36; Gn. 2:17; Ez. 18:4; Ro. 6:23a).

El día de reposo en el día séptimo fue una sombra, como puede verse en Col. 2:16-17, lo cual quiere decir que vendría algo mejor que lo substituiría. ¿sería otro día? ¿Quedó definitivamente anulado un día de reposo para el pueblo de Dios? Para contestar estas preguntas, no olvidemos que hay tres tipos de ley:

1. Ley ceremonial. Esta se refiere a los sacrificios, fiestas y ritos. Esta ley fue cumplida totalmente en Cristo. Nosotros ya no necesitamos ofrecer sacrificios, ritos y fiestas como en el Antiguo Testamento, Cristo es nuestro sacrificio perfecto. En Él cumplimos toda la ley ceremonial (Hb. 9-10).

2. Ley civil. Esta fue la legislación de manera específica para la nación de Israel. Aquí se incluían asuntos como la repartición de herencias, leyes sanitarias, trato con otros países, entre otras cosas. Muchas de esas leyes tienen también su parte en la ley moral (Nm. 27:1-11; 36:1-13; Dt. 20:1-20; 23:9-14).

3. Ley moral. Esta hace relación a todos los mandamientos dados en el Antiguo Testamento y que hoy todavía debemos obedecer. Esta ley se resume en los diez mandamientos. No olvidemos entonces que el día de reposo corresponde al cuarto mandamiento de la ley moral. De esta ley fue que Jesús habló cuando en el sermón del monte dijo que toda ella tenía que ser cumplida (Mt. 5:17-20).

Los cristianos, luego de la ascensión de Cristo, no continuaron guardando más el día séptimo y por ello eran juzgados por los judíos (Col. 2:16-17). Véase que existen al menos tres eventos que enseñan que el pueblo de Dios se congregaba y reconocía el primer día de la semana como el día del Señor, de lo cual el día séptimo era sombra (Hch. 20:7-12; 1 Co. 16:1-4; Ap. 1:10). Sin embargo, este tema requiere más explicación, la cual daremos en otra oportunidad.

 

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