Es contradictorio que el día de la madre es cuando ellas resultan más engañadas, y esto por parte de los mismos hijos. Lo peor es que ellas se creen la historia. Por ejemplo, es muy normal que los hijos se aparezcan con tarjetas o regalos con la siguiente leyenda: “Madre, eres la mejor madre del mundo, ¡te amo!” Pero durante el resto del año se comportan diferente, las deshonraron, desobedeciéndoles, menospreciándolas, burlándose de ellas, agrediéndolas verbal o incluso físicamente, defraudándolas, utilizándolas, no ayudándoles, etc. Esto en lugar de ser amor es una muestra de odio. El verdadero regalo para ellas debería ser el que cada hijo se humille delante del Señor, sinceramente, arrepentido, pidiendo perdón, limpieza y mudanza de vida, para así, por el resto de su vida, mostrar el amor hacia su madre. Mediante hechos y no solo palabras. Col. 3:20; Pr. 3:29; 10:1; 19:26; 23:22, 24; 28:24; 29:3; 30:17; Mt. 15:1-6; Sal. 51; 1 Jn. 3:18

Volver