La bondad - 6

Deyanira cumplió 7 años y aunque todo salió muy bien durante la celebración hubo algo que no estaba bien, ¿qué sería? (imagen: classroomclipart.com)

 

 

 

Versículo clave:
...Cuando hagas comida o cena, no llames a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a vecinos ricos; no sea que ellos a su vez te vuelvan a convidar, y seas recompensado. Mas cuando hagas banquete, llama a los pobres, los mancos, los cojos y los ciegos; y serás bienaventurado; porque ellos no te pueden recompensar, pero te será recompensado en la resurrección de los justos. Lucas 14:12-14

 

La bondad - 6

La profesora Josefina al llegar al salón encontró a dos niños discutiendo. Mateo le decía a Alfredo: “don Godofredo no es tan bondadoso como parece” Alfredo le respondía: “Sí es, a mí nunca me negó nada.” La profesora dijo: “Niños buenos días, ¿qué es lo que está pasando?” Los niños, que hasta ahora no habían percibido la presencia de la profesora, se asustaron, y cada uno se sentó en su lugar. La profesora preguntó nuevamente: “¿cuál es la discusión?” Diana dijo: “profesora, los niños estábamos hablando sobre lo que hemos aprendido de lo que es y lo que no es bondad. Alfredo dijo que una persona que él conocía, que era muy bondadosa era don Godofredo, el dueño de la tostadora de café, pero Mateo dice que no.”

La profesora Josefina dijo: “Gracias Dianita. Bueno niños, me agrada que estén interesados en querer hablar sobre el tema de la bondad, pero cuidado con dejarse dominar del enojo, porque cuando esto acontece no actuamos correctamente. Bueno, pero ya que están tratando si don Godofredo es bondadoso o no, entonces vamos a hacer un ejercicio en el salón. Alfredo y Mateo dan sus testimonios y el resto de los niños dicen si don Godofredo es o no bondadoso, y luego les cuento la historia. ¿Listos?”

La profesora le dijo a Alfredo: “Alfredo, pasa al frente y nos dices por qué don Godofredo cabe dentro del grupo de los generosos.” Alfredo pasó al frente y dijo: “En la cantidad de años que yo tengo, ocho, siempre que fui a la casa de don Godofredo por alguna cosa que mi padre me mandó, él nunca me negó nada, pero no solo a mí, también lo hizo con muchos otros más. Si esto no es ser bondadoso, entonces no sé qué es bondad.” Y luego se sentó.

“Ahora Mateo, ¿por qué dices que don Godofredo no es bondadoso? Preguntó la profesora. Mateo pasó al frente, y dijo: “Yo no estoy negando que don Godofredo ha ayudado a otros, pero él solo lo hace por interés, él solo ayuda a los que ve que les puede sacar algo. Un día fue una familia pobre y le pidió ayuda y él no quiso ayudar.” Alfredo se levantó y dijo: “Él no ayuda al que no quiera trabajar, eso fue lo que le escuché un día que hizo una fiesta.” Mateo dijo: “yo sé que si alguien no quiere trabajar tampoco debe comer, sé que es pecado darle al perezoso, pero la familia que les digo es trabajadora, incluso son empleados suyos.” La profesora estaba muy admirada al escuchar los argumentos de los niños, parecían gente grande. Alfredo dijo: “pero hay empleados que son muy perezosos, que se quieren aprovechar de sus patrones.” Mateo respondió: “pero el caso de esa familia no era ese.”

La profesora dijo: “Alfredo, Mateo, gracias. Ahora quiero escuchar el veredicto de los otros niños. Según lo que escucharon, ¿don Godofredo es bondadoso? ¿No es bondadoso?” Unos niños decían que sí, y otros que no, pero Diana, dijo: “profesora, aunque no conozco a don Godofredo, podría decir que si él ayuda a las personas, pero no ayudó a aquella familia porque ellos son perezosos, entonces a don Godofredo no lo podemos juzgar como injusto; pero si don Godofredo da por puro interés, si solo ayuda a los que le puedan retribuir, si a la familia pobre no quiso ayudar porque no veía ganancias o porque ellos no le podían devolver la ayuda, entonces podemos decir que don Godofredo no hace parte de los bondadosos.”

La profesora Josefina, muy admirada por los argumentos de Diana dijo: “Dianita, felicitaciones. Dijiste lo que es correcto” y mirando a los niños, dijo: “tampoco conozco a don Godofredo, y para poder decir si él es o no bondadoso tendría que conocerlo más. Niños, como hemos venido conociendo que cosas no son bondad, sepan que si nosotros ayudamos o damos a otros por interés, si estamos mirando qué es lo que vamos a recibir, si estamos interesados en cuanto podemos ganar si ayudamos a otro, y por supuesto no estamos interesado en ayudar al que no nos puede dar, aunque muchos nos miren como bondadosos, no lo somos. La historia de hoy precisamente tiene que ver con ello, escuchen:

Una niña de nombre Deyanira estaba a dos días de cumplir los 7 añitos. Sus padres ya habían comprado gallinas, carne de res, pescado, plátano, yuca, habían encargado un gran ponqué, habían comprado ropa nueva para Deyanira, bombas y demás arreglos para adornar la sala de reunión. Sería una gran fiesta. Respecto a los niños que participarían del cumpleaños, le habían dado la libertad a la niña para que fuera ella la que decidiera a quien invitar. Deyanira hizo la lista, y fue personalmente a entregar en cada casa la invitación.

El día de la fiesta llegó, la niña estaba linda con su nueva ropa. Los niños convidados llegaron y ella en la puerta los recibía. Fue una bonita fiesta, todos disfrutaron de ella, y luego que salieron Deyanira comenzó a abrir los regalos que recibió. La profesora de Deyanira, la señorita Adriana, quien fue invitada al cumpleaños, amaba mucho a Deyanira y quería ayudarla. El lunes, luego de las clases, le dijo a la niña: “Deyanira, gracias por haberme invitado a tu cumpleaños, estabas muy linda con esa ropa de princesa que tus padres te compraron. Quiero decirte algunas cosas que te ayudarían para que tu próximo cumpleaños sea mejor, para que puedas ser feliz” Deyanira miró a la profesora Adriana, y dijo: “¿Cómo así profesora? Yo estoy contenta por la fiesta” la profesora, dijo: “¿Estás contenta porque pudiste estrenar, comer ponqué de frutas, y porque recibiste muchos regalos?” Deyanira dijo: “Siii” la profesora pregunto: “¿Y estarías hoy igual de feliz si nadie te hubiera llevado regalos?” Deyanira hizo silencio. Siguió la profesora: “Deyanira, deseo con toda mi alma que seas feliz, por ello te pido que me escuches.

Me di cuenta de que tú no invitaste a ninguno de los niños pobres del salón, por lo que vi solo invitaste a los niños de los papás que te pudieran llevar un buen regalo. Vi que al llegar cada niño tus ojos solo estaban puestos en lo que te llevaban. No estabas interesada en los amiguitos en sí, sino en lo que ellos te pudieran recompensar por haberlos invitado a la fiesta, ¿no es verdad?” Deyanira se estaba sintiendo muy mal, la profesora tenía razón. Deyanira dijo: “profesora me estoy sintiendo muy mal, porque de verdad solo estaba interesada en los regalos” La profesora Adriana dijo: “¿sabías Deyanira que en la época cuando Jesús descendió del cielo y tomó un cuerpo humano para salvarnos de la condenación eterna también las personas hacían algo parecido?” Abrazando a la niña, dijo: “un día el Señor fue convidado a una boda, pero era costumbre de los que invitaban estar interesados en lo que irían a recibir, por ello invitaban solo a personas, fueran familiares o no, que les pudieran recompensar. Debido a esa falsa bondad, el Señor habló con el que lo invitó a la boda.

Deyanira, sus palabras le harían ver al que lo convidó que él no tenía la bondad que es parte del fruto Espíritu Santo, la que reciben los que son salvos por la obra de Cristo, ¿Quieres saber que le dijo? Deyanira, dijo: “Si profesora, yo quiero” la profesora abriendo su Biblia, leyó: Jesús dijo al que lo había convidado: “…Cuando hagas comida o cena, no llames a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a vecinos ricos; no sea que ellos a su vez te vuelvan a convidar, y seas recompensado. Mas cuando hagas banquete, llama a los pobres, los mancos, los cojos y los ciegos; y serás bienaventurado; porque ellos no te pueden recompensar, pero te será recompensado en la resurrección de los justos” (Lc. 14:12-14)”

Entonces Deyanira preguntó: “¿Profesora entonces cuando vuelva a cumplir años no puedo invitar a mi familia y a los amigos que invite? ¿Solo puedo invitar a los niños pobres de mi salón?” La profesora, dijo: “claro que los puedes invitar Deyanira, puedes invitar a quien quieras, pero lo que el Señor está diciendo es que lo debes hacer sin ningún interés, y que una forma de demostrar la verdadera bondad es cuando con toda sinceridad y alegría invitas a aquellos que no tienen como recompensarte. ¿Sabías que si sin ningún interés le das al pobre, es como hacerle un préstamo a Dios? Pr.19: 17 dice: “A Jehová presta el que el da la pobre, y el bien que ha hecho se lo volverá a pagar” Deyanira, para que puedas ayudar sin ningún interés, te es necesario estar unida a Jesús, pues sin Él, aunque lo intentes siempre, siempre terminarás dando para esperar algo a cambio.

Jesús, dijo: “Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mi nada podéis hacer” Jn. 15:5. Deyanira abrazando a su profesora, dijo: “profesora Adriana, yo quiero estar unida a Jesús, para que pueda ser verdaderamente bondadosa, para que haga las cosas para los demás sin esperar algo a cambio, para que en mi próximo cumpleaños invite a los niños que no me puedan dar algo.” Adriana, apretando a su alumna en sus brazos, dijo: “que Dios se apiade de ti Deyanira.”

La profesora Josefina dijo: “Niños, ¿No les parece que también hemos actuado como Deyanira y como el que convido a Jesús a la boda?” Los niños, que estaban muy atentos, moviendo su cabeza afirmativamente, respondieron: “Si, profesora” La profesora terminando su clase dijo: “Niños, que nos quede claro que cuando damos a otros, esperando algo a cambio, eso tampoco es bondad. Un feliz día para todos.”

 

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