La diferencia entre el justo y el injusto no se acaba al final del día. Incluso en las últimas horas del día, durante el descanso al acostarse, uno y otro actúan de acuerdo con su naturaleza.

 

El que teme a Dios dice:

Me acordé en la noche de tu nombre, oh Jehová,

Y guardé tu ley” Sal. 119:55


El que no teme a Dios:

Medita maldad sobre su cama;

Está en camino no bueno,

El mal no aborrece” Sal. 36:4


Tengamos presente el consejo de Dios, y no nos equivoquemos, ni siquiera en nuestro descanso:

Temblad y no pequéis;

Meditad en vuestro corazón estando en vuestra cama, y callad” Sal. 4:4


¡Feliz noche!

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