Mas la senda de los justos es como la luz de la aurora, que va en aumento hasta que el día es perfecto” Pr. 4:18


El aumento de la luminosidad del día es una de las figuras que usa la Biblia para indicar lo imparable de la obra de Dios en la persona alcanzada por Su gracia. El pasaje recuerda la acción de la luz del sol en la mañana al irrumpir sobre las tinieblas: cuando la claridad aumenta, las tinieblas solo pueden desaparecer. Así, cuando la luz del Sol de Justicia resplandece, ésta trae santidad al corazón del que está en tinieblas, es decir, del que estaba muerto en sus delitos y pecados. Nada ni nadie puede impedir que tan preciosa luz disminuya, o que ésta pare de crecer en la vida de tal persona. El texto sirve de figura a las palabras directas de Pablo cuando dice: “...el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo” Fil. 1:6

Una evidencia de que alguien ha sido escogido desde la eternidad, de que Cristo derramó su sangre por él, de que el Espíritu Santo le hizo nacer de nuevo, y de que éste ha experimentado el verdadero arrepentimiento y conversión, es el crecimiento ininterrumpido en su santidad. Puede que en su vida aparezcan nubes que traten de opacar esa luz, pero las tinieblas nunca prevalecerán sobre la luz del Señor. Jn. 1:5; 2 Co. 4:6; Ro. 8:30

Otras figuras igualmente expresivas que muestran la obra de Dios sobre el que Él ama son: 1) el barro en las manos del alfarero, lo cual significa que el Señor nos toma y trabaja en nuestras vidas hasta hacernos semejantes a Jesucristo, hasta hacernos a la estatura de su Hijo Amado. (Jer.18:6; Ef.4:11-16). 2) El rio de la ciudad de Dios, lo cual muestra que su obra no disminuye, que nunca para, sino que crece y crece. (Compare Ez. 47:1-5). 3) La vid y los pámpanos, lo cual indica que si somos adheridos a Jesús, Él nunca nos dejará, sino que nos limpiará y hará que perseveremos hasta que demos buenos frutos. (Jn. 6:37; 15:1-5)

El crecimiento en la santidad de Cristo evidencia que estamos en la senda por donde transitan los justos, aquellos que van hacia la Jerusalén celestial.

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