Alguna vez estuve en una conferencia que tuvo por tema: “¿Qué debe hacer la iglesia frente a las influencias pentecostales?”, y durante mi predicación me preguntaron: ¿por qué no debemos creer en el pentecostalismo? En resumen, la respuesta fue la siguiente:

El Dios de ellos aún se revela por medio de sueños, visiones o apariciones; por el contrario, el Dios de las Escrituras ya nos dejó la revelación completa, a la cual nadie le puede añadir ni quitar. Ap. 22:18-19

Además, en el pentecostalismo hay personas que dicen tener los dones de profecía, lenguas, sanidad y milagros. El cristianismo histórico, basado en las Escrituras, cree que estos dones o señales solo fueron manifestados en la era apostólica, y por tanto ya no se dan. El objetivo de las señales fue el mostrar que Jesús, al que todos habían rechazado, era el Mesías prometido.

• Con el cierre de las Escrituras, el don de la profecía llegó a su final. Nuevamente, lea cuidadosamente Ap. 22:18-19

• De igual manera, con el cierre de las Escrituras, el don de lenguas, o don de idiomas, (y no una cosa enredada como el supuesto don de lenguas de hoy) también llegó a su fin. Este don estaba asociado con el de profecía. Leer Hch. 2; 1 Co. 13:8

• Con respecto a las sanaciones, es bueno decir que los apóstoles, únicos que poseían todos los dones o señales no hacían propaganda, ni realizaban cultos especiales para hacer milagros. Las Escrituras muestran que en la misma época apostólica ya había cesado ese don. Pablo, quien como apóstol tenía inicialmente todos los dones carismáticos, aconsejó a Timoteo, su hijo en la fe, a tomar los medicamentos de la época para sus continuas enfermedades estomacales. También habló de haber dejado a Trófimo, un compañero de ministerio, enfermo, en la ciudad de Mileto. Pablo era un hombre muy misericordioso. ¿Por qué creen que no utilizó el don de sanidad? ¿Falta de amor? De ninguna manera. Pablo no podía dar lo que ya no tenía. Lea 1 Ti. 5:23; 2 Ti. 4:20

• La señal de poseer el don de hacer milagros, como resucitar muertos, lo utilizaron Pedro y Pablo, al resucitar a Dorcas (Hch. 9:36-43) y a Eutico (Hch. 20:7-12). Con esto, en la época apostólica, existió la posibilidad de morir y ser resucitado, y luego volver a morir como cualquier otra persona. Mas en la misma época, cuando se escribió Hebreos, tal posibilidad ya se había acabado, pues Heb. 9:27 dice que ahora los hombres mueren una sola vez y después de esto el juicio. Este texto es evidencia clara de que hoy tampoco existe el don de hacer milagros.

Sin temor a equivocarme, puedo decir que los pentecostales están presentando un evangelio que no es el de las Escrituras.

 

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