La sexualidad - 3

Lo que Dios ya hizo para que salgamos de la inmoralidad sexual. (Foto: Chris Yarzab/Flickr)


Primero, no olvidemos que la muerte es el único salario que Dios acepta como pago por nuestra inmoralidad sexual, al igual que por cualquier otro pecado. Por cada acto inmoral, sea de pensamiento, de palabra o practica física, la única cosa que Dios acepta es la condenación eterna. “…el alma que pecare, esa morirá.” Ezequiel 18:4 “Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda.” Apocalipsis 21:8 Además de ello, ninguno de nosotros tenemos la capacidad de salir de la inmoralidad por nuestros propios medios. “Y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios.” Romanos 8:8 Estamos, entonces, totalmente en las manos de Dios. Debido a nuestra incapacidad para salir de la inmoralidad sexual y del castigo eterno, la solución solo está en Dios. “Yo, yo Jehová, y fuera de mí no hay quien salve.” Isaías 43:11

Ahora, aunque no podemos cumplir el mandato de Dios de ser santos sexualmente (ni tampoco podemos cumplir cualquier otra de las exigencias de Dios), este mandato debe cumplirse. La buena noticia es que Dios ha provisto de un sustituto, alguien perfecto, quien cumplió totalmente a nuestro favor lo que Dios ordena.

Los sacrificios del Antiguo Testamento fueron solo un tipo de ese sustituto perfecto. Desde la caída del hombre hasta la muerte de Cristo, Dios exigió la muerte de un animal puro y perfecto cuando alguien pecaba. Pero esos sacrificios no hacían perfecta a la persona, sino que fueron solo una figura del sustituto perfecto. “…ofrecerá a Jehová, por su pecado que habrá cometido, un becerro sin defecto para expiación.” Levítico 4:3. “Lo cual es símbolo para el tiempo presente, según el cual se presentan ofrendas y sacrificios que no pueden hacer perfecto, en cuanto a la conciencia, al que practica ese culto,” Hebreos 9:9

Dios envió a su propio Hijo al mundo para ser El Sustituto. Él tenía que cumplir todas las exigencias de Dios para que pecadores como nosotros pudiésemos gozar de la santidad y entrar en su reino eterno. Pero, ¿qué fue lo que hizo Jesús, nuestro sustituto perfecto?

- Obedeció a perfección la ley de Dios. Nunca tuvo un pensamiento impuro, nunca miró una mujer con deseo, nunca practicó ningún acto inmoral. Su obediencia perfecta del séptimo mandamiento, el cual dice “No cometerás adulterio.” Éxodo 20:14, y de toda la ley, garantiza que todos los que son llamados del camino de perdición sean declarados inocentes delante de Dios, mas también puedan ser mudados para que puedan actuar con santidad, no solo en asuntos sexuales, sino también en toda la ley. “…por la obediencia de uno (Jesús), los muchos serán constituidos justos.” Romanos 5:19

- Cargó los pecados. Dios Padre, literalmente colocó en su Hijo todos los pecados de aquellos que son llamados de la inmundicia al camino del Señor. Recordemos, tenían que ser todos los pecados, pues uno solo de ellos es suficiente para que la persona sea enviada para siempre al infierno. “Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.” 2 Corintios 5:21. “quien llevó el mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados”. 1 Pedro 2:24

- Recibió el castigo eterno. Para no tener que castigar eternamente a los que saca de la inmundicia, Dios descargó toda su furia, derramó toda su ira santa y eterna sobre su Hijo. Todo cuanto un adultero y toda clase de pecadores sufrirán eternamente en el infierno, el inocente Jesús, por estar cargando los pecados de millones y millones de pecadores, sufrió todo eso en la cruz. El justo muriendo por los injustos en la cruz. “Porque Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos.” Romanos 5:6

- Venció la muerte. La victoria sobre la muerte garantiza que todos aquellos por los cuales Él obedeció la ley, cargó sus pecados y recibió el castigo eterno, sean resucitados espiritualmente, sean nacidos de nuevo y experimenten toda la obra de salvación. “Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos,” 1 Pedro 1:3

 

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