Una serie de baldosas en el piso, formando un cuadro que presenta un rayo, simbolizando iluminación. 

Hoy día, muchos creen que Dios todavía habla por sueños, visiones, apariciones, tal como lo hizo desde el principio de la creación, e incluso cuando se terminó de escribir el libro de Apocalipsis. (Foto: Virginia Gardner/Flickr)

Lo que no quieren aceptar tales personas es que Dios dejó de hablar por esos medios y que hoy solo lo hace por las Escrituras.

La orden de Dios desde la época de Moisés, cuando se inició la Escritura, fue que se creyera solo en lo que hasta el momento Él había ordenado escribir. Por ejemplo, lo ordena en el desierto, antes de entrar a la tierra prometida, Dt. 4:2; 12:32; lo hace cuando da órdenes a Josué, para que tenga éxito en la toma de la tierra prometida, Jos. 1:7-10; lo dice Agur en Pr. 30:5-6; lo ordena el apóstol Pablo, 1 Co. 4:6

De otra parte, lo indica el apóstol Pablo, inspirado por el Espíritu Santo, cuando dice que la señales de profecía, lenguas y ciencia eran temporales y no permanentes, 1 Co. 13:8; se indica cuando Pablo dice que Dios nos hace perfectos, enteramente preparados para toda buena obra, solo por las Escrituras, 2 Ti. 3:16-17; y más aun, el Señor Jesucristo, al escribir Apocalipsis, por medio del apóstol Juan, cierra totalmente todo tipo de revelación especial por los medios mencionados, indicándonos a la Escritura como la única revelación especial desde ese momento.

El hecho de juzgar con la condenación eterna a los que le añadan o le quiten a la Biblia, indica con toda certeza que ya nadie puede presumir que Dios le habló, le reveló o se le presentó o le envió un ángel de manera visible o que diga que tiene el don de profecía. Si hoy Dios hablase como lo hizo antes del cierre de las Escrituras, Él mismo le estaría añadiendo a las Escrituras, y entonces no sería inmutable, y como sabemos, Dios no es hombre para que mienta, Ap. 22:18-19

Así entonces, si alguien está viviendo estas experiencias sobrenaturales, no vienen de Dios. No olvidar que a satanás no le importa presentarse como Jesús, el Espíritu Santo, el Padre celestial o como uno de los ángeles del Señor, con tal de engañar, si fuere posible aun a los escogidos, Dt. 13:1-4; Mt. 24:24; 2 Ts. 2:7-12; 2 Co. 11:1-15

Todo aquel que tenga dudas sobre la Biblia como la única y suficiente revelación especial para nuestros días lea y relea Apocalipsis 22:18-19, y tiemble, porque Dios, así como cumple sus promesas, también ejecuta sus juicios, “¡Horrenda cosa es caer en las manos del Dios vivo!” Hebreos 10:31

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