Nuestro Señor Jesucristo dijo que según las Escrituras Él tendría que ser entregado, y también dijo: “¡Ay del hombre por quién el Hijo del Hombre es entregado! Bueno le fuera a ese hombre no haber nacido” De la misma forma, según las Escrituras, la humanidad en el final de los tiempos será perversa, como las personas del tiempo de Noé y las de Sodoma y Gomorra, pero también Ay de aquellos que por buscar sus intereses carnales o terrenales son instrumentos para que esta Escritura se cumpla, ¡son piedra de tropiezo! ¡Les sería mejor atarse una piedra de molino al cuello y lanzarse al fondo del mar! Por tanto, colocando los ojos en Jesús por medio de su santísima Palabra, evaluemos muy bien si las decisiones que tomamos son conforme a la santidad de Dios, no sea que elijamos un camino que hoy nos parezca derecho, pero cuyo fin es camino de muerte. (Mt. 26:24; Lc. 16:26-29; Mt. 24; 2 Ti. 3:1-5; Lc. 17:1-2; 1P. 2:11; Pr. 14:12)

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