La Biblia dice: “Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.” Ro. 6:23


1. La paga del pecado es muerte

Este texto nos enseña que no son las obras, ritos o cualquiera otra cosa que nosotros hagamos, lo que Dios va a aceptar por cada pecado que cometemos. Él exige como único pago la muerte. Pero la muerte de la que aquí habla es infinitamente más tenebrosa que la física. Está hablando de un castigo eterno, indecible. Cada persona que tenga que pagar por su pecado tendrá que beber el vino de la ira de Dios, el cual ha sido vaciado puro en el cáliz de su ira, y será atormentado con fuego y azufre delante de los santos ángeles y del Cordero; y el humo de su tormento sube por los siglos de los siglos, y no tienen reposo. (Lc. 16:19-31; Ap. 21:8; 14:10-11)


2. La dádiva de Dios

Debido a la absoluta imposibilidad de salvarnos por nuestros propios medios, necesitamos obligatoriamente de un substituto, que pague el salario del pecado por nosotros. Es ahí donde Dios Padre, en su infinito amor, nos da a su Hijo como su dádiva. Jesús, cargando todos los pecados de los que fueron, son y serán conducidos a creer bíblicamente en Él, se presentó en la cruz para recibir el tormento eterno por ellos. Toda la ira eterna de Dios fue derramada sobre Él, por tanto, todos ellos gratuitamente tendrán vida eterna. (Heb. 8-10; Ro. 3-8)

“El que en Él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios” Jn. 3:18

Volver