Adorar a Dios en espíritu y en verdad es mucho más que no tener imágenes, o incluso que destruirlas. Los judíos de la época de Cristo las abominaban. Y los musulmanes, quienes adoran a un dios inexistente, tampoco las tienen. Adorar a Dios es mucho más que tomar algunas partes de la Biblia y enseñar a otros. Los escribas y los fariseos también lo hacían. Adorar a Dios es obedecer toda la verdad (los 66 libros de la Biblia) en su contexto; libre de toda añadidura (tradiciones, revelaciones, etc.). Es obedecer a la verdad, actuando con el fruto del Espíritu Santo. Para esto es necesario nacer de nuevo, y estar unido al Cristo de la Biblia. Jn. 4:24; Ro. 2:17-24; Mt. 23:2-3; Jn. 14:23-24; Ap. 22:18-19; Gál. 5:22-23; Ez. 36:25-27; 2 Co. 5:17

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