¿Está viendo que la delincuencia está “aplastando” a la honestidad? ¿Que la violencia está “aniquilando” la tranquilidad? ¿Que el degenero sexual (homosexualismo, fornicación, adulterio, prostitución, etc.) está borrando la pureza sexual? ¿Que la anarquía está pisoteando el orden? ¿Que la fe falsa está invadiendo el mundo, presentándose como verdadera, mientras que la fe que viene por medio de la lectura de la Palabra de Dios es cada día más escasa y vista como falsa? ¡Paciencia Cristiano! No nos debemos extrañar. Lo que pasa es que a pasos agigantados se está acercando el día de juicio, como en los tiempos de Noé y como en los tiempos de Lot. Hasta ese día el injusto aumentará su injusticia, pero los justos, más escasos que las piedras más preciosas, por la perseverancia de Dios en sus corazones, se santificarán aun más. (Mt. 24:5-14; 2 Ti. 3:1-5; 4:3-4; 1Ti. 4:1-5; Lc. 18:8; Gn. 6:1-8; Gn. 19; Lc. 17:20-30; Mt. 24:35-51; Ap. 22:11-21)

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