La Biblia dice: “...no seas incrédulo, sino creyente” Jn. 20:27


Algunos incrédulos presentan características externas propias de un creyente verdadero, las cuales confunden a muchos. Miremos algunas cosas que la gente equivocadamente dice para defenderlos:

 

1. Él no es incrédulo porque cree que Dios existe.
¿Acaso no dice la Biblia que los demonios también creen que Dios existe, tiemblan de miedo y están absolutamente seguros de que llegará el día de su castigo? Stg. 2:19; Mt. 8:28-29

2. Él no es incrédulo porque lee la Biblia.
¿No dice la Biblia que los incrédulos enemigos de Jesús también escudriñaban las Escrituras porque a ellos les parecía que en ellas tenían la vida eterna? Jn. 5:39

3. Él no es incrédulo porque adora a Dios.
¿No dice la Biblia que los incrédulos judíos de la época de Isaías también celebraban culto a Dios externamente, conforme a la ley? Is. 1

4. Él no es incrédulo porque experimentó dolor y arrepentimiento por un pecado que cometió.
¿No dice la Biblia que también Saúl lloró y reconoció que estaba pecando al querer matar a David, también que Judas reconoció que había entregado un inocente y hasta devolvió el dinero del delito? 1 S. 24,26; Mt. 27:3-5

5. Él no es incrédulo porque al escuchar la predicación mostró un cambio.
¿No dice la Biblia que los falsos profetas, antes de quedar peor que al principio, mostraron ciertos cambios? 2 P. 2:20-22

 

Las apariencias tienen la triste capacidad de engañar, por ello Jesús fue enfático: “No todo el que me dice Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos” Mt. 7:2

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