Introducción a la carta del 8 de febrero de 2002

Recibimos el Desafío 2002. Consta en primer lugar, del desafío de leer toda la Biblia por lo menos una vez este año. ¿Acaso debe un pastor leerlo menos? Bueno, no es cuestión de inventar obligaciones arbitrarias, e imponerlas como exigencia de Dios. (Foto: George Redgrave/Flickr)

 

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Introducción a la carta del 8 de febrero de 2002

Diag. 128C, # 53-47 Barrio Las Villas L. C. 7 de diciembre de 2001
Estimado hermano pastor:

Comenzando la reunión en la Biblioteca Para Pastores el día 17 de diciembre (próxima reunión, el día 18 de febrero), recibimos el Desafío 2002. Consta en primer lugar, del desafío de leer toda la Biblia por lo menos una vez este año. ¿Acaso debe un pastor leerlo menos? Bueno, no es cuestión de inventar obligaciones arbitrarias, e imponerlas como exigencia de Dios. Dios no exige que hagamos esto, pero: sí, que la Palabra suya more en abundancia en nosotros, y la sugerencia sirve para ser conscientes de la importancia de tener en memoria todo el texto sagrado.

El Desafío 2002 además consta del proyecto de estudiar sintéticamente cada libro de la Biblia. Seguramente cada uno ha hecho esta tarea cuando estudiaba en el instituto bíblico o el seminario. Pero eso fue hace tanto y aunque aún tuviéramos presente lo que aprendimos entonces, un segundo o un tercer estudio nos permite precisar y profundizar nuestra comprensión personal de cada uno de los 66 libros, los cuales son Palabra de Dios.

Como metodología, recomendamos comenzar con Génesis y hacer 3 lecturas rápidas, pero cuidadosas. Luego, de estas lecturas uno busca consignar en forma escrita los siguientes apartes:

• Un resumen breve (un solo párrafo) del libro, incluyendo todo lo esencial de su enseñanza o historia,
• El tema del libro, en unas doce palabras, más o menos,
• Los propósitos que tuvo el autor al escribir el libro,
• Las divisiones o las secuencias lógicas en la obra,
• El autor,
• La fecha,
• El aporte singular de este libro al canon como un todo,
• El uso o los usos especiales de este libro en la situación actual,
• Unas dos o tres charlas preparadas como introducción al libro entero para presentar en su iglesia.

Pero después de intentar la compilación de los puntos anteriores, uno debe consultar por lo menos tres libros de introducción bíblica para enriquecer el trabajo personal.

El propósito de todo este ejercicio, que si uno lo hace bien, puede durar varios años, es el de tener muy presente y bien comprendido el mensaje de cada una de las unidades literarias de que se compone la Biblia. Al fin y al cabo, Dios quiso darnos su palabra de esta forma, y es para el vocero de Dios exponer con exactitud esta palabra. Este estudio sintético, buscando abarcar el todo de cada unidad literaria, permite que el análisis en detalle de cada parte resulte más exacta, porque llega a ser entendida a la luz de y en relación con la obra completa. A la vez, el análisis detallado de cada parte de cada libro lleva a una exactitud aun mayor con respecto al sentido del libro como un todo.

Que no perdamos de vista que la vocación básica del pastor es entregarse a la oración y la palabra. Por lo tanto, miremos el Desafío 2002 como una manera para ser más fieles a la tarea de declarar al mundo y en la iglesia todo el consejo de Dios.

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