Introducción a la carta del 8 de marzo de 2002

A menudo nos hace falta la capacidad para distinguir entre lo que es principal y lo que es secundario. Todo es importante, por supuesto, pero algunos puntos son más importantes que otros. Si bien podemos admitir por ahora alguna divergencia en lo secundario, debemos a todo costo mantener el centro del cristianismo, las doctrinas básicas, y debemos evitar un énfasis excesivo en lo marginal. (Foto: Evans E/Flickr)

 

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Introducción a la carta del 8 de marzo de 2002

Estimado hermano pastor, el deber de interpretar sanamente el texto sagrado permanece, y pedimos a Dios a favor de usted la sabiduría espiritual para cumplir bien esta tarea. Esperamos que Dios le ilumine en su estudio de la Biblia, en preparación cuidadosa para su declaración a la iglesia. Existe el peligro de ver todo o blanco o negro. A veces vemos las cosas con demasiado dogmatismo, y a veces con insuficiente. Claro, la autoridad de las Escrituras es absoluta. Sin embargo, el manejo de la aplicación a situaciones específicas puede ser muy compleja.

Un ejemplo de dogmatismo radical es el que presenta Pablo en Gálatas 1:6-10. De otra parte, un asunto con matices, también con Pablo, está en 1 Cor. 8-10, esta vez en cuanto a la libertad de comer carne ofrecida a ídolos. Tenemos que aprender de estos dos ejemplos cuándo ser radicalmente cerrados y cuándo admitir concesiones. Todo esto tiene que ser decidido a la luz del texto y del contexto de la Biblia misma.

Nuevamente, la Biblioteca Para Pastores sirve como símbolo de la exigencia de profundizarnos en el contenido de la Biblia misma. Tenemos que estudiar la Biblia. Como medio para refinar nuestra capacidad para definir doctrinas y prácticas, anunciamos otra vez el proyecto DESAFIO 2002, el estudio de cada libro de la Biblia como una unidad literaria, inspirada por supuesto por el Espíritu Santo, pero que debe ser entendida en su totalidad, para que éste entendimiento nos permita captar el sentido exacto de los pormenores.

Nosotros, la iglesia evangélica en Bogotá, seguimos con mucha confusión y mucha diversidad de pareceres sobre cuestiones bíblicas de básica importancia. No es legítimo simplemente barrer estas divergencias debajo del tapete y seguir como si nada. La revelación divina no es opcional. Dios ha hablado, tenemos lo dicho en la Biblia, y todo es importante para saber y hacer para su gloria. Lo cierto es que todas las doctrinas de la Biblia han sido negadas, y las negaciones han sido apoyadas con textos bíblicos. ¿Serán esta confusión y esta polémica problemas inherentes en la Biblia, o será pereza nuestra?

En el mismo hilo, a menudo nos hace falta la capacidad para distinguir entre lo que es principal y lo que es secundario. Todo es importante, por supuesto, pero algunos puntos son más importantes que otros. Si bien podemos admitir por ahora alguna divergencia en lo secundario, debemos a todo costo mantener el centro del cristianismo, las doctrinas básicas, y debemos evitar un énfasis excesivo en lo marginal. Pero, determinar entre lo principal y lo secundario es imposible si no conocemos la Biblia en su totalidad. Se hacen necesarios repasos constantes juntamente con el análisis literario de cada libro. Debemos estar leyendo toda la Biblia en orden con mucha frecuencia.

Es a la luz de lo anterior que invitamos comentarios sobre nuestras charlas en la Biblioteca Para Pastores. Presentamos temas a menudo polémicos. No queremos polemizar, pero, sí, queremos tener más luz. Dogmatizamos, sí, porque creemos importante y en esencia correcto lo que predicamos, pero estamos ansiosos de recibir reacciones, ojalá con soporte bíblico bien razonado.

Nuevamente le hacemos la invitación a asistir a las reuniones en la Biblioteca cada tercer lunes del mes. La próxima reunión será el 18 de marzo, comenzando a las 9:30 am.

 

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