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¿Puede el calvinismo matar al evangelismo?

¿Puede el calvinismo matar al evangelismo?

La respuesta a la pregunta es si y no. Sí, puede matar un evangelismo no bíblico centrado en el hombre, y acabar con algunos de los métodos carnales no bíblicos empleados en el evangelismo centrado en el hombre. No, no puede... (Foto: Seniju/Flickr)

 

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¿Puede el calvinismo matar al evangelismo?
Ernest C. Reisinger

 

La respuesta a la pregunta es sí y no. Sí, puede matar un evangelismo no bíblico centrado en el hombre, y acabar con algunos de los métodos carnales no bíblicos empleados en el evangelismo centrado en el hombre. No, no puede matar un evangelismo centrado en Dios cuando los métodos bíblicos son empleados en la gran obra de llevar a cabo el claro mandato del Señor.

Antes de discutir evangelismo y calvinismo, puede ser sabio y de ayuda hacer unos pocos comentarios generales con respecto a algunos conceptos erróneos acerca del calvinismo. Es un tema que inmediatamente ocasiona diversos sentimientos. Hay fanáticos tanto a favor del calvinismo como en su contra. El tema también coloca en el tapete algunas preguntas vitales e importantes que son muy relevantes en el tiempo presente en la Convención del Sur de los Bautistas en los EE UU. Yo oigo muchas voces sinceras interrogando, especialmente entre estudiantes de seminarios y jóvenes pastores. No hay duda de que los fundadores y la facultad de nuestro primer seminario como también la mayoría de los primeros ministros de la Convención Bautista del Sur fueron calvinistas comprometidos y practicantes.

 

Los calvinistas no son seguidores de Juan Calvino

Las raíces principales de los dos grandes sistemas de teología se encuentran enclavados o en el calvinismo o en el arminianismo. Sin embargo, esos sistemas ya estaban en existencia 1100 años antes que Juan Calvino naciera. En ese entonces, esos dos sistemas fueron llamados agustinianismo y pelagianismo, así llamados por razón de los dos hombres del siglo V que los definieron. Sí, nosotros llamamos ahora a uno de estos calvinismo. Podríamos con justicia llamarlo agustinianismo, lo cual no significaría que estamos siguiendo a Agustín dentro de la Iglesia Católica Romana, sino más bien que estamos siguiendo los principios de teología que Agustín enseñó. En efecto, John A. Broadus, un gran líder de la Convención Bautista del Sur en el siglo diecinueve, estaba en lo correcto cuando dijo que este sistema se remonta hacia atrás hasta el apóstol Pablo. Fue por eso que Broadus llamó calvinismo “a ese exaltado sistema de la verdad paulina”.

Juan Calvino bien puede ser el hombre quien primero tomó estos principios doctrinales y los configuró en un sistema formal, pero como he dicho, los principios doctrinales no se originaron con Juan Calvino o con Agustín, sino con el apóstol Pablo. Así, pues, los calvinistas no son seguidores de Juan Calvino, sino mejor, abrazamos los principios doctrinales que él organizó como sistema de doctrina cristiana bíblica. (Esto mismo vemos en relación con el credo apostólico. Los apóstoles no escribieron el Credo de los Apóstoles; las verdades bíblicas del credo fueron sistematizadas muchos años después que los apóstoles partieron para recibir su recompensa). Por consiguiente, es un grave error decir o sugerir que somos seguidores de Juan Calvino. Nosotros no bautizamos infantes, ni hacemos tales cosas como quemar herejes. Podemos con seguridad decir que el pelagianismo es el ancestro del arminianismo, igual como el paulinismo y el agustinianismo son los ancestros del calvinismo.

 

El fundamento doctrinal sobre el cual descansa el calvinismo no es la predestinación

Por otra parte, el fundamento principal sobre el cual todo el sistema doctrinal del calvinismo descansa no es la predestinación. No, no es así; la enseñanza primaria del calvinismo descansa sobre bases más amplias, especialmente sobre una que tiene que ver con la naturaleza y el carácter mismos de Dios. La roca sobre la cual el calvinismo se edifica es la absoluta e ilimitada soberanía de Dios. Es en efecto la doctrina de la soberanía divina la que el calvinismo sostiene y enfatiza, y esta se constituye el origen de donde cualquier otro principio de la enseñanza calvinista es sustraído.

Es importante comprender que el calvinismo no se centra primordialmente en la doctrina de la predestinación considerada separadamente de otras doctrinas. La predestinación es simplemente el desarrollo o la aplicación de la soberanía de Dios en la salvación. El calvinismo afirma que la soberanía de Dios es suprema tanto en la salvación, como también en cualquiera otra cosa.

Permítame resumir lo dicho hasta ahora señalando cinco puntos en cuanto a lo que el calvinismo no es:

1. El calvinismo no está en contra de las misiones. Más bien da el fundamento bíblico para ellas Juan 6:37; 17:20-21, 2 Ti. 2:10; Isaías 55:11; 2 Pedro 3:9,15

2. El calvinismo no destruye la responsabilidad del hombre. Los hombres son responsables por la luz que ellos pudieran tener, sea la de su conciencia (Ro. 2:15), la de la naturaleza (Ro. 1:19-20), la de la ley escrita (Ro. 2:17-27), o la del evangelio (Mr. 16:15-16) la inhabilidad de los hombres para obrar justicia no los libra de su responsabilidad de hacerla, igual como la inhabilidad de Satanás no le libra a él de su deber.

3. El calvinismo no hace a Dios injusto. Su bendición al salvar a un gran número de pecadores indignos no es una injusticia para con el resto de pecadores indignos. Si un gobernante perdona a un convicto, ¿está siendo injusto para con los demás a quienes no perdona? (1 Te. 5:9)

4. El calvinismo no desanima a los pecadores culpables, sino que les dice que serán bienvenidos si vienen a Cristo. El que tiene sed, venga (Ap. 17:17). El Dios que convence del pecado es el mismo Dios que salva. El Dios que salva es el Dios que ha elegido a los hombres para la salvación. El mismo es el Dios que invita.

5. El calvinismo no desanima en cuanto a la oración. Por el contrario, nos conduce a Dios, porque solamente Él puede salvar. El que ora en verdad es impulsado por el Espíritu, y así estará en armonía con la voluntad de Dios (Ro. 8-16).

 

¿Qué acerca del calvinismo y el evangelismo?

Primero. ¿qué es el evangelismo? El evangelismo es la comunicación de un mensaje inspirado por Dios que nosotros llamamos el evangelio. Es un mensaje que se puede explicar con palabras y que debe ser comunicado en palabras, pero también con poder. Pues nuestro evangelio no llegó a vosotros en palabras solamente, sino también en poder, en el Espirito Santo y en plena certidumbre... (1 Te. 1:5). Este mensaje comienza con información e incluye explicación, aplicación e invitación.

La información explica cómo Dios, nuestro Creador y Juez, en su misericordia, hizo de su Hijo un perfecto, hábil y gustoso salvador de los pecadores. La invitación es el llamado de Dios a la humanidad para venir al Salvador en fe y arrepentimiento, a fin de encontrar perdón vida y paz. Y este es su mandamiento, que creamos en el nombre de su hijo Jesucristo, y nos amemos unos a otros, como él nos lo ha mandado. (1 J. 3:23). Respondió Jesús y les dijo: Esta es la obra de Dios, que creáis en el que él ha enviado (Juan 6:29).

Una definición de evangelismo es como sigue: “Presenta a Jesús a los hombres pecadores a fin de que puedan poner su confianza en Dios, y a través de Jesucristo recibirle como su salvador y servirle como Rey, en el compañerismo de su iglesia”. Se ve que esta definición incluye la iglesia. Nuestro Señor dio a la iglesia la comisión de evangelizar.

 

El evangelismo debe tener un fundamento doctrinal

El fundamento doctrinal para un evangelismo bíblico es tan importante para la obra de evangelismo como lo es el esqueleto para el cuerpo humano. La doctrina da unidad y estabilidad. EI fundamento doctrinal es lo que produce la fuerza espiritual, la cual habilita al evangelismo para enfrentar las tormentas de oposición, aflicción y persecución que muchas veces acompañan el verdadero evangelismo y las misiones. Por lo tanto, la iglesia que descuide al verdadero fundamento doctrinal para un evangelismo bíblico puede encontrar sus esfuerzos debilitados y puede producir conversiones falsas. La falta de un fundamento doctrinal puede obrar en contra de la unidad y puede invitar al error y la inestabilidad en los esfuerzos evangelísticos. Es imposible exagerar la importancia de un sano fundamento bíblico para llevar a cabo un verdadero evangelismo centrado en Dios.

La doctrina moldea nuestro destino, y en el presente estamos cosechando los frutos de un evangelismo no bíblico. El gran apóstol Pablo, instruyendo a un joven ministro para hacer la obra de evangelista, le dice que la doctrina es el primer propósito de la Escritura. 2 Ti. 3:16 Toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para DOCTRINA... El evangelismo sin un fundamento doctrinal está edificado sobre la arena (Mt. 7:24-26). Es igual que las flores cortadas metidas en la tierra, pero sin raíces; se marchitan y mueren. Así sucede al evangelismo sin raíces doctrinales. Los calvinistas tienen un fundamento doctrinal para el evangelismo.

El fundamento doctrinal para un evangelismo centrado en Dios garantiza su éxito.
Primero, es así porque Dios el Padre ha escogido a algunos para salvarlos:
* Juan 13:18. Yo sé a quienes he elegido.
* Juan 15:16. No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros...
* Efesios 1:4. Según nos escogió en Él
* 1 Te. 2:13. Dios nos ha escogido desde el principio para salvación.
* Juan 6:37, 39, 44, 64-65. Todo lo que el Padre me da vendrá a mí... Esta es la voluntad del Padre, el que me envió: que de todo lo que me diere, no pierda yo nada, sino que lo resucite en el día postrero… Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere


¡Todo lo anterior me suena como garantía de éxito!

La segunda garantía de éxito se encuentra en el hecho de que Dios el Padre dio a su Hijo, el Gran Pastor, algunas ovejas, y el Gran Pastor hizo expiación por estas que había recibido del Padre.

La expiación que estamos considerando es una expiación planeada. Es decir, la cruz no fue un accidente, Dios la planeó. Él no estaba durmiendo y la cruz no lo cogió desprevenido. Él tenía un plan incambiable e inmutable, y lo estaba llevando a cabo. El apóstol Pedro predicó esto como una parte de su primer mensaje. A éste, entregado por el determinado consejo y anticipado conocimiento de Dios, prendisteis y matasteis por manos de inicuos, crucificándole (Hch. 2:23).

Los apóstoles no solamente predicaron esto, sino que también era tema de sus oraciones. Escuchen su oración en Hechos 4:27-29: Porque verdaderamente se unieron en esta ciudad contra tu santo Hijo Jesús, a quien ungiste, Herodes y Poncio Pilato, con los gentiles, y el pueblo de Israel, para hacer cuanto tu mano y tu consejo habían antes determinado que sucediera. Dios fue el maestro de ceremonias en la cruz.

Jesús enseñó también que en la redención que obró, Dios el Padre tenía un incambiable e inmutable plan, y además el poder para ejecutarlo: Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió. Y esta es la voluntad del Padre, el que me envió: Que de todo lo que me diere, no pierda yo nada, sino que lo resucite en el día postrero (Juan 6:38-39) Yo soy el buen pastor: el buen pastor su vida da por sus ovejas (Juan 10:11). Yo conozco mis ovejas (Juan 10:14-15).

Jesús aclaró el por qué algunos no creían en Él. ¿Se ha preguntado usted porqué algunos no creen? Bien, Jesús respondió a esta pregunta: Pero vosotros no creéis, porque no sois de mis ovejas como os he dicho (Jn. 10:26).

Jesús habla de dos características de sus ovejas: Mis ovejas oyen mi voz [Tiene una disposición de conocer su voluntad.], y me siguen [Tienen una disposición de hacer su voluntad.] (Jn. 10:27).

Esta verdad, que la expiación fue por las ovejas, es subrayada por la oración de nuestro Señor, la que encontramos en Juan 17. Escuche su oración: Como le has dado potestad sobre toda carne, para que dé vida eterna a todos los que le diste (Juan 17:2) Yo ruego por ellos, no ruego por el mundo, sino por los que me diste... porque tuyos son (Juan 17:9). Padre aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, también ellos estén conmigo, para que vean mi gloria que me has dado: porque me has amado desde antes de la fundación del mundo (Juan 17:24).

Esta visión del alcance de la expiación hace que la cruz sea un lugar de victoria, porque lo que el Padre planeó, el Hijo lo logró, y así por ellos Él oró. Estos hechos son consistentes con la gran declaración en la profecía mesiánica acerca de su venida: Verá el fruto de la aflicción de su alma, y quedará satisfecho; por su conocimiento justificará mi siervo justo a muchos, y llevará las iniquidades de ellos (Is. 53:11).

Jesús enseñó la misma cosa en Juan 6:37: Todo lo que el Padre me da vendrá a mí... No dice que puede ser que ellos quieran venir, o puede ser bueno que ellos vengan, o si ellos deciden ellos pueden venir, sino más bien que “vendrán”. Esto es entonces un elemento importante del mensaje de la cruz, el mensaje del evangelismo. Esto significa que la muerte de Cristo no fue en vano, sino más bien, que todos aquellos por quienes Él murió de manera salvadora, vendrán. Es interesante notar que cuando el ángel anunció su nacimiento a José, fue claro en este punto. Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados (Mt. 1:21).

Por favor note que el texto dice, salvará a su pueblo, no que salvará a cada individuo en particular en el mundo, sino a su pueblo, a sus ovejas.

Dios se valió del hecho de tener Él a algunas personas, algunas ovejas, como para animar a Pablo en la obra de la evangelización de la perversa ciudad de Corinto. El gran apóstol Pablo temía ir a Corinto, y Dios le animó diciéndole: ...No temas …porque yo estoy contigo, y ninguno pondrá sobre ti le mano para hacerte mal, porque yo tengo mucho pueblo en esta ciudad (Hch. 18:9-10).

1. Su venida fue por su pueblo (Mt. 1:21). Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados.

2. Sus logros sobre la cruz fueron a favor de las ovejas, es decir, su pueblo (Jn. 10:11, 14, 15): Yo soy el buen pastor, el buen pastor su vida da por las ovejas... Yo soy el buen pastor, y conozco mis ovejas, y las mías me conocen, así como el Padre me conoce, y yo conozco el Padre; y pongo mi vida por las ovejas.

3. Su oración fue por todos los que el Padre le dio (Jn. 17:2, 9): ... Como le has dado potestad sobre toda carne, para que dé vida eterna e todos los que le diste... Yo ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por los que me diste; porque tuyos son.

¿Es este el mensaje de la cruz que usted ha oído? ¿Ha oído del Cristo que no murió en vano y que no puede fallar para lograr todo lo que ha intentado? O, ¿será que usted ha oído el mensaje de un Jesucristo pobre, impotente, lamentable, y algunas veces afeminado, uno que murió sólo para hacer posible la salvación y que ahora está parado impotente, esperando para ver qué harán con Él los altivos y poderosos pecadores?

Todo esto que vamos hablando no es simplemente un énfasis diferente; es en realidad un contenido diferente del mensaje del evangelismo. El evangelio bíblico está centrado en Dios, honra a Dios, y es bueno para los pecadores. El evangelismo centrado en Dios tiene un fundamento doctrinal, y este fundamento garantiza el éxito.

Si su concepto es que el calvinismo mata al evangelismo, le sugiero que examine su comprensión y estudie el libro de Walter Chantry, El evangelio de hoy, y el libro de este autor, El evangelio de hoy, su mensaje y sus métodos.

 

Este artículo fue escrito por el Señor Ernest C. Reisinger, bajo el título “¿Puede el Calvinismo Matar al Evangelismo?” y publicado en la revista, “The Founders Journal”, Cape Coral, FI, USA, spring, 2000, pp. 8 -13. Fue traducido con permiso por Eugenio Line.

 

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