Para qué debo aprender a leer - 1

José tiene el permiso para enseñar la Biblia en la escuela, y comienza enseñandoles un coro y un versículo, ¿quieren saber cuál es? (imagen: clker)

Versículo de referencia:

y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús.
2 Timoteo 3:15

 

¿Para qué debo aprender a leer? José y los niños de la escuela - 1

¿Recuerdan niños que José, antes de enseñar sobre el librito sin palabras a la familia de Esdras, tenía como propósito enseñar en la escuela? Pues pasaron las vacaciones y José habló nuevamente con el profesor Leonel, a su vez el profesor Leonel habló con los padres, pero aunque muchos no estuvieron de acuerdo, dejaron que José enseñase sobre la Biblia.

El día que José llegó a la escuela de la vereda Hermón, así era el nombre de la vereda, el profesor Leonel reunió a todos los niños en el comedor, dijo: “Niños, les presento a José, él les va a enseñar sobre la Biblia, les pido que lo respeten y que le coloquen mucha atención, seguramente esto les va a servir para toda la vida.” Luego mirando a José, le dijo: “Son todos suyos.” Le dio la mano y salió del salón.

José, dijo: “Buenos días niños.” Todos respondieron: “Buenos días José” ¿Saben quién estaba en el grupo? Sí, estaba Esdras. ¿Saben que hizo? Se paró y fue contento a abrazar a José. “Hola Esdras, que alegría verte en la escuela” dijo José. Luego Esdras juicioso se sentó. José dijo: “Yo sé que ya hay niños que saben leer, pero quisiera preguntarles, ¿para que ustedes están aprendiendo a leer?” hubo un largo silencio, hasta que una niña, dijo: “Yo quiero ser doctora para sanar los enfermitos.” Un niño dijo: “Yo quiero ser piloto.” Otra niña, dijo: “Yo quiero aprender a curar los animalitos,” la niña más pequeñita, dijo: “Yo quiero estudiar para aprender a hacer muuuchos dulces,” “jajajaja” rieron los niños. Entonces Esdras dijo: “Yo quiero aprender a leer para poder leer la Biblia que nos dejó mi abuelito, para conocer la verdad y no ser engañado.” José dijo: “Muchas gracias niños por darme a conocer lo que ustedes quieren ser, Esdras dijo algo muy especial, algo que si todos tuviéramos presente, no habría tanta cosa mala en esta tierra. Niños, ustedes deben aprender a leer para que en primer lugar, antes que todo, puedan leer la Biblia, y, ¿por qué? Porque es el libro del que hizo a cada uno de nosotros, es el libro de Dios. Aprender a leer, con el fin de leer en primer lugar la Biblia trae, como dijo el chavo: Muchisisisimos beneficios, dentro de ellos lo que dijo Esdras, “conocer la verdad y no ser engañados.” Preguntó José: “Entonces, ¿para qué, en primer lugar, ustedes deben aprender a leer?” Todos los niños, que estaban muy atentos respondieron: “para leer la Biblia.” “¿Por qué?” pregunto José. Un grupo respondió: “Porque es el libro de Dios.” Otros dijeron: “Para conocer la verdad y no ser engañados.” “Muy bien niños, es cierto. Entonces desde la próxima visita, si Dios lo permite, les iré enseñando algunas razones por las cuales ustedes y todos tiene que leer la Biblia.”

José continuó: “mas hoy, para empezar nuestra linda tarea, quiero hacer algunas cosas con ustedes. Vamos a colocarnos todos en pie. Estire cada uno la manita derecha, ustedes van a repetir lo que yo hago y van a decir lo que yo digo. Muevan los deditos, y digan, “cinco niños felices están.” Los niñitos moviendo sus deditos, dijeron: “Cinco niños felices están.” José luego moviendo uno de los dedos haciendo un circulo, dijo: “Sonrisas bonitas sus rostros tendrán.” Los niños hicieron lo mismo, y dijeron: “sonrisas bonitas sus rostros tendrán.” Luego José estirando la mano y tensionando los dedos hacia arriba, dijo: “Se paran juiciosos para cantar.” Los niños haciendo lo mismo, dijeron: ‘Se paran juiciosos para cantar.” Finalmente José, recogiendo los dedos como en forma de puño, dijo: “Se sientan quieticos para escuchar.” Los niñitos, dijeron: “Se sientan quieticos para escuchar.” Y ahí todos se sentaron.

José, dijo: “Les traje un coro para animarnos aprender a leer, para que luego lean la Biblia. Hoy solo vamos a cantar la primera parte, escuchen,” José cogiendo su Biblia y apretándola contra el pecho, cantó: “Biblia mi libro, mi libro compañero. Mi libro compañero es la Palabra de Dios.- Luego pregunto: “¿Está difícil de aprender?” Los niños dijeron: “Noo”. Dijo José: “Bueno lo repetiré nuevamente, para que luego lo cantemos juntos, dice: Biblia mi libro, mi libro compañero. Mi libro compañero es la palabra de Dios.” Ahora todos cantando, pero primero vamos con nuestra frase: ¡cinco niños felices están, sonrisas bonitas sus rostros tendrán. Se paran contentos para cantar! Vamos hasta ahí, y cantemos. “Biblia mi libro, mi libro compañero. Mi libro compañero es la Palabra de Dios.” Muy bien niños. Ahora terminemos la frase, ¡Se sientan quieticos para escuchar!

Ahora quiero leerles una pequeñita parte de la Biblia, del libro que ustedes van a leer luego de que aprendan a leer. La Biblia es como la biblioteca que ustedes tienen aquí en la escuela, ¿saben por qué? Porque aunque ustedes ven aquí un solo libro, dentro de ella tiene muuuchos libros. La Biblia es la biblioteca de Dios. Uno de esos libros se llama Segunda carta a Timoteo. Esa carta, como todos los libros de la Biblia, se divide en capítulos” Mostrando la Biblia en la segunda carta a Timoteo, dijo: “Miren, los capítulos son estos números grandes. Pero los capítulos están también divididos en partecitas, esos son los versículos. Miren, esos números pequeñitos, esos son los versículos. Cerrando la Biblia, preguntó, “¿Algunos de ustedes han ido a Bogotá?” Todos levantaron la mano. José dijo: “es una ciudad muy, muy grande, ¿no es verdad? Si alguien te dice: “Fulano, vaya a mi casa que queda en Bogotá, ¿será fácil encontrarla? No, ¿verdad?, pero si ese amigo te da la dirección, y te dice por ejemplo: vaya a mi casa en Bogotá. Ella queda en la calle 77 # 29-40, entonces te va a quedar más fácil encontrarla. Asimismo acontece con la Biblia. Si me dicen: José, busque segunda carta a Timoteo capítulo 3, versículo 15” José cogió la Biblia, y abriéndola, dijo: “¿Qué debo hacer primero? Buscar el libro Segunda carta a Timoteo, vean, aquí esta. ¿Qué debo hacer luego? Buscar el capítulo, que corresponde al número grande 3, miren ya lo encontré. ¿Qué hago finalmente? Buscar el versículo. Ahora busquemos el número pequeñito 15, vamos, vamos, aquí está! Llegamos a la dirección que nos pidieron. Ahora vamos a leer, dice: “Y que desde la niñez has sabido las sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús.” Presten atención, lo quiero repetir despacio: Y que desde la niñez has sabido las sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús”. ¿Saben quién está diciendo esto? Lo está diciendo el apóstol Pablo por orden de Dios, ¿a quién? A un joven llamado Timoteo. ¿Desde cuándo Timoteo conocía las Escrituras, la Biblia? Desde la niñez. ¿Para qué le servía conocer las Escrituras? Para ser sabio, para salvación por la fe que es en Cristo Jesús. Niños, en el dibujo que ustedes van a pintar está escrito el versículo. Al llegar a la casa, pueden decirle a la mamita, al papito o a alguien que sepa leer que les enseñe el vrs para que lo memoricen. ¿Está bien?

¡Vamos a colocarnos en pie! Vamos a cantar nuevamente el coro: “Biblia mi libro, mi libro compañero. Mi libro compañero es la Palabra de Dios.”, nuevamente, “Biblia mi libro, mi libro compañero. Mi libro compañero es la Palabra de Dios.” Antes de pintar, les quiero decir que Timoteo, como dice el versículo, desde niño conoció la Palabra de Dios. ¿Saben quién o quienes le enseñaron las Escrituras? La abuelita llamada Loida y la mamita llamada Eunice. Ellas sin duda querían que Timoteito conociera al Salvador, conociera la verdad y que nadie lo engañara. Así es que deben hacer todos los papas con sus hijitos. Díganle esto a sus papitos.

“Ahora llegó el momento de pintar” El dibujo para colorear correspondía a Timoteo siendo instruido por Eunice su madre, y por Loida su abuela. El profesor Leonel, que a pesar de no estar directamente en el comedor, colocaba atención desde afuera, al escuchar que los niños iban a pintar, se apresuró a llevar los colores. José dijo: “Gracias profesor, olvide decirle antes, disculpe? Acomodó a los niños para pintar, y dijo: “Nuevamente en pie, vamos a decir la frase, pero al final decimos, ¡para pintar!. ¿Listos? ¡Cinco niños felices están, sonrisas bonitas sus rostros tendrán, se paran juiciosos para cantar, se sientan quieticos para pintar.” Ahora todos a pintar!

Mientras pintaban José les preguntaba: “¿para qué principalmente tienen que aprender a leer?” Ellos respondían: “para leer la Biblia” ¿Y por qué?” preguntó José. “Porque es la palabra de Dios. Para conocer la verdad y no ser engañados” Respondieron ellos. “Muy bien niños, pero no olviden memorizar el versículo, “Y que desde la niñez has sabido las sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús”. Y luego les cantaba, “Biblia mi libro, mi libro compañero. Mi libro compañero es la Palabra de Dios.”

José, luego de terminar la reunión, se despidió de los niños, agradeció al profesor y regresó a casa muy feliz. ¿Qué será lo que José va enseñar después? Si Dios lo permite, lo sabremos en el próximo capítulo. Te invito a que memorices el versículo de hoy. Un abracito para todos.

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