Para qué debo aprender a leer - 5

José utilizó un esqueleto, una rama de guayabo y una piedra para hacer la explicación de hoy, ¿de qué se tratará? (imagen: clker)

Versículos de referencia:

Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios. Juan 3:3

El, de su voluntad, nos hizo nacer por la palabra de verdad, para que seamos primicias de sus criaturas. Santiago 1:18

 

¿Para qué debo aprender a leer? José y los niños de la escuela - 5


¿Recuerdan las razones por las cuales los niños deberían aprender a leer? Primero para leer la Palabra de Dios, porque es libro de Dios. Segundo, porque sus palabras salieron del corazón de Dios y Él hizo muchas cosas para que nosotros tuviéramos su Biblia en nuestras manos, por ejemplo, Él usó más de 1.500 años de su tiempo, usó más de 40 hombres inspirados por el Espíritu Santo para escribirla y desde que se terminó de escribir la Biblia ha usado personas para traducirla a muchos idiomas, dentro de ellos el nuestro. Tercero, porque es por medio de la Biblia que podemos conocer al verdadero Dios. Cuarto, ampliando el tema de conocer a Dios, porque es por medio de las Escrituras que podemos saber cuál es el verdadero Cristo. Escuchemos que más enseñó José.

Al llegar a la escuela, los niños estaban haciendo una clase al aire libre, porque el profesor Leonel les estaba enseñando sobre ciencias naturales. José aprovechó para decirle al profesor que si podía dar su clase en el mismo lugar. El profesor dijo: “Claro José, ¿necesita de algo?” José, quien en su primera visita había visto un esqueleto humano de plástico, dijo: “Gracias profesor, ¿sería posible que yo utilizara el esqueleto que ustedes tienen en su escuela? Me parece muy útil para ilustrar lo que hoy deseo enseñar.” “Claro José, para eso es, para usar,” dijo el profesor, quien luego fue y trajo el esqueleto. El nombre que le habían colocado al esqueleto era Pancho. Pero además del esqueleto, José alistó una rama de guayabo totalmente seca y otra verde, también una piedra que tenía forma de corazón, con la que trancaban la puerta del salón para que no se cerrara. Los niños estaban muy curiosos, querían saber para que José estaba alistando tantas cosas.

“Buenos días niños,” dijo José. “Buenos días José,” respondieron los niños. “Vamos todos con nuestra frase que aprendimos la clase pasada. ¡Dios es grande! ¡Dios es bueno! ¡Dios me ama! ¡Dios me cuida! ¡Gracias Dios porque me amas! ¡Gracias Dios porque me cuidas! Todos sentados. ¡De pie! Vamos a decir nuestra frase para luego cantar el corito de la Biblia que ya aprendimos. “Cinco niños, felices están, sonrisas bonitas su rostros tendrán, se paran contentos para cantar..” “Biblia mi libro, mi libro compañero. Mi libro compañero es la Palabra de Dios.” “Ella me habla, me habla cada día. Me habla cada día de mi Salvador.” “En Ella yo aprendo, yo aprendo día a día, yo aprendo día a día a andar con Jesús.” “Ella me enseña, me enseña con certeza, me enseña con certeza el camino hacia Dios” “se sientan quieticos para escuchar.”

Antes de saber por qué razón tengo aquí a Pancho, las ramas y la piedra, quiero enseñarles un versículo, por favor todos atentos. Está en el evangelio de Juan, capítulo 3 versículo tres. Voy a leer la segunda parte, dice Jesús, “…de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios” Escúchenlo nuevamente Jn. 3:3 “… de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios.” Niños, ¿qué dice Jesús que tiene que acontecer para que podamos ver el reino de Dios?” Los niños, dudando dijeron: “¿Que tenemos que nacer de nuevo?” Sorprendidos, unos a otros se miraban. Josué, uno de los niños que estaba cerca de Esdras, le preguntó: “Esdras, ¿o sea que yo tengo que entrar otra vez dentro de la barriga de mi mamá para volver a nacer?” “Yo tampoco se,” dijo Esdras. En ese momento los niños hablaban bajito unos con otros, “¿Y mi abuelita que ya no tiene mamá, como hace?” preguntó Juan pablo. José solo observaba y escuchaba la preocupación de los niños. Preguntó: “¿Están preocupados porque Jesús dijo que tienen que nacer de nuevo?” Los niños respondieron: “Sí”. Pues Nicodemo, el líder religioso al que el Señor le habló esto también, si ustedes no entienden sepan que él tampoco entendió. Pero antes de explicar, vamos a repetir el versículo. Jn. 3:3 “… de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios.”

José hizo parar los niños y dijo: “Vamos a decir nuestra frase, ¡Dios es grande! ¡Dios es bueno! ¡Dios me ama! ¡Dios me cuida! ¡Gracias Dios porque me amas! ¡Gracias Dios porque me cuidas! Muy bien, Todos sentaditos juiciosos. Presten ahora mucha atención” José colocó la piedra en forma de corazón sobre la mesa, y dijo: “vamos a esperar que este corazón de piedra palpite, que lata,” José hacia el simulacro de escuchar el corazón. Los niños comenzaron a reír de él. Entonces pregunto riendo: “¿Por qué ustedes están riendo de mí?” Junior dijo: “José, eso es una piedra, ella nunca va a palpitar, ella está muerta.” José colocándose la manos en la cabeza dijo: ¡Ah, cuan burro soy, es verdad, está muerta.” Cogiendo la rama de guayabo que estaba bien seca, y colocándola en el piso, dijo: “Voy a esperar que esta rama me dé guayabas,” Y comenzó a mirar la rama atentamente como esperando que ella produjera frutos. Todos los niños reían de José. José preguntó: “¿Por qué están riendo?” Andrés Felipe dijo: “ José. Creo que usted no está bien, no ve que la rama está seca, está muerta. ¡Ella tiene que estar verde!” Entonces José lanzando al suelo una rama verde, dijo: “Entonces voy a esperar que esta rama me dé frutos,” y miraba atentamente la rama. Todos los niños solo reían de José. Andrés Felipe, dijo: ¡Nooo, José, así no es” parándose del lugar, se acercó a un árbol de guayaba, dijo: “la rama tiene que estar unida al árbol, así como estas para que den guayabas,” José colocándose nuevamente las manos en la cabeza dijo: “Ah, como soy de burrito.” Luego cogió a Pancho el esqueleto, lo colocó a su lado, y le dijo: “Pancho, mira, yo sé que tú si me puedes comprender. Diles a estos niños que yo no estoy loco. Luego sube al árbol de guayabas, y me bajas guayabas, quiero comer guayabas.” Y se quedó mirando al esqueleto. Laura Alejandra dijo: “ ¡José! Ese es un esqueleto, él no va a hablar nada, él no va subía al palo a bajar guayabas, ¿No vez que él está muerto?” José, mirando a los niños, ahora con mucha seriedad, les dijo: “Hice todo esto para que comprendamos una gran verdad. ¿Recuerdan que el señor dijo que para ver el reino de los cielos tenemos que nacer de nuevo? Si están atentos lo vamos a entender. Niños, cuando nosotros llegamos a este mundo, llegamos físicamente vivos, por ello podemos sentir, tóquense, nos podemos mover, correr, jugar, hacer muchas cosas, pero no solo llegamos físicamente vivos, Llegamos también intelectualmente activos, por ello podemos aprender a leer. A escribir, a sumar, a restar, a inventar cosas y muchas otras cosas más, podemos comunicarnos con otros. Pero, espiritualmente, niños, llegamos como ese corazón de piedra, llegamos como Pancho el esqueleto, como esa rama que está separada del palo y seca. Esta es la razón por la cual desde niños nos gusta hacer, decir y pensar lo malo. Pero así como el corazón de piedra no puede latir, Pancho el esqueleto no puede hablar ni subir al palo de guayabas, y así como la rama seca no puede dar frutos, así también nosotros con el espíritu muerto que llegamos, no podemos hacer ningún bien que a Dios le agrade, solo podemos hacer el mal. Necesitamos hacer el bien que Dios dice, pero como llegamos con un espíritu muerto, no lo podemos hacer. Niños, ¡escuchen bien! Si queremos ver al corazón de piedra latir, él tiene que ser transformado en un corazón de carne y que esté vivo, ¿Verdad? si queremos ver que Pancho hable y suba al palo de guayabas y baje guayabas para que comamos, él tiene que ser resucitado ¿Verdad?, y si queremos que esta rama seca de frutos, tiene que estar unida al árbol y que sea vivificada, que esté verde, como dijo Andrés Felipe. ¿No es verdad? Pues así, para que nosotros podamos hacer lo bueno, necesitamos que Dios quite ese espíritu muerto y nos de uno que tenga vida, necesitamos que Dios nos quite ese corazón malo, que es como una piedra y nos dé un corazón bueno; necesitamos que Dios nos una a Jesús dándonos nueva vida para que ahora como ramas vivas podamos dar frutos buenos. Niños, entonces cuando Jesús dijo Que teníamos que nacer de nuevo, no es entrar otra vez dentro de la barriguita de la mama, ¡noooo! Consiste en que Dios nos quite ese espíritu muerto que no nos deja hacer lo bueno y que solo nos conduce a hacer lo que a Dios no le agrada, y nos de uno vivo que haga lo bueno. Dios llama a este nuevo nacimiento también renacer, ser creados de nuevo, ser regenerados. Ahora les pregunto, ¿será que hay algún humano o ser creado que sea capaz de convertir este corazón de piedra en un corazón de carne y que este vivo? ¿Sera que hay algún ser humano que pueda resucitar a Pancho y dar vida a esta rama seca?” Los niños respondieron: “Noo, solo Dios.” “Cierto niños, solo Dios puede crear. Pues así, también solo Dios nos puede hacer nacer de nuevo, solo Él nos puede crear espiritualmente, ¿pero qué será lo que Él usa para crearnos de nuevo para poder ver el reino de Dios? ¿Qué creen ustedes que Dios usa para crearnos de nuevo?” Todos los niños solo miraban a José, nadie se atrevía a decir nada, en realidad no sabían. José, tomando su Biblia dijo: Quiero leerles un versículo, y ustedes luego me van a decir que es lo que Dios usa para hacernos nacer de nuevo, ¿Listos?” Los niños dijeron: “Sííí” José, dijo: abramos en Santiago capítulo 1 versículo 18 dice: “El de su voluntad, nos hizo nacer por la Palabra de verdad, para que seamos primicias de sus criaturas” ¿Pusieron bien cuidado? ¿Qué es lo que Dios usas para hacernos nacer de nuevo?” Los niños respondieron: “La palabra de verdad” Preguntó José: “¿Y cuál es la Palabra de verdad?” Los niños respondieron: “La Biblia”. José, dijo: “Niños, entonces otro motivo por el cual ustedes deben aprender a leer para leer la Biblia es porque es por medio de Ella que Dios nos hace nacer de nuevo, nos crea de nuevo, nos une a Jesús fuente de vida. Quien no lee la Biblia, quien no escucha la Palabra de Dios no nacerá de nuevo para poder ver el reino de Dios. Mediten bastante en esto que vimos hoy, ¿listos?”

José cantó con los niños, se despidió de ellos y del profesor. Cogió, con el permiso del profesor, unas guayabas y regresó a su casa. ¿Qué será lo que José va enseñar en la siguiente clase? Si Dios lo permite lo escucharemos en el siguiente capítulo. En tanto les ruego que aprendan de memoria, Juan 3:3 y Stg. 1:18. Un abracito para todos. 

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