Ayudando a mis papitos

El papá de Bibiana perdió su trabajo, y el dinero disponible se agotaba rápidamente, ¿será qué Bibiana puede hacer algo para ayudar? (imagen: clipart-library.com)

Versículo de referencia:

El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas? Romanos 8:32

 

 

Ayudando a mis papitos

Don Walter, su esposa Antonela, y su hija Bibiana asistían a una iglesia donde se enseñaba que solo la Biblia es la única revelación de Dios para hoy. Durante por lo menos dos meses en la congregación se estaba tratando el tema de la fidelidad de Dios.

Don Walter tenía un trabajo cuyo salario era suficiente para sustentar la familia, pero de repente todo mudó. La empresa entró en problemas económicos y don Walter fue despedido. Muy triste llegó a su casa y contó a su esposa Antonela la lamentable noticia. Ella al escuchar entró en desespero, dijo: “¿Y ahora que vamos a hacer? ¿Con que vamos a pagar las cuentas? ¿Con qué vamos a sostener a nuestra hija?” Y comenzó a llorar. Don Walter que ya estaba triste, por la reacción de su esposa, se sintió aún más desesperado. Ni pensaron en todo lo que habían escuchado sobre la fidelidad de Dios.

Lo que le habían dado a don Walter alcanzó para unos días, y aunque el buscaba trabajo, los que encontraba implicaba de una o de otra manera hacer cosas que ofendían a Dios, como trabajar en un bar vendiendo licor, transportar cosas ilícitas o trabajar en el día del Señor. Don Walter trataba de ocultarle a Bibiana la crítica situación, pero era imposible porque siempre que ella llegaba encontraba a sus papás discutiendo. Un día escuchó a su mamita decir: “Walter, tienes que aceptar uno de esos trabajos, porque entonces qué vamos a comer ¿Vamos a dejar a nuestra hija aguantar hambre?” Inicialmente ella creía que su padre estaba en lo cierto de no aceptar trabajos incorrectos, pero cuando Bibiana escuchó que tendría que aguantar hambre, pensó, “ah, Yo no quiero aguantar hambre, mi mami es la que tiene razón. Finalmente yo soy una niña, esos es problema de los adultos” Y se hizo que no entendía nada.

El domingo, en la escuela dominical, la profesora Josefina, maestra de los niños de la edad de Bibiana, les dijo: “Niños, piensen que cosa de ustedes es la que consideran de más valor. Aquella que ustedes digan: ‘Esa cosa no la cambio por nada del mundo, para mi es la más importante’” Un niño de nombre Bladimir, dijo: “para mí, mi carrito Bugui. Así me digan que me dan todos los carros del mundo, yo no lo cambio por todos ellos” Bibiana, dijo: “Para mí, mi muñeca Domitila, esa me la dieron cuando cumplí 5 años” así cada niño decía una cosa. La profesora dijo: “Muy bien. Ahora piensen que ustedes un día, por amor, dan a alguien eso que más aman, eso que ustedes consideran de más alto valor. ¿Ya pensaron? Ahora, si la persona a la que ustedes le dieron lo que más ustedes amaban, en algún momento por necesidad vienen a pedirles algo que ustedes tienen pero que es de poco valor, ¿ustedes le darían eso que ellos pidieron?” Bladimir dijo: “Ah, sí soy capaz de dar lo que más amo que es mi Bugui, ¿cómo no iría a dar a esa persona algo de menos valor?” Bibiana dijo: “ah, Yo también” y así todos los niños estuvieron de acuerdo. Entonces la profesora les dijo: “Ahora les invito a que lean este texto conmigo. Ro. 8: 32 “El que no escatimó a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿Cómo no nos dará también con El todas las cosas?” Niños, si Dios fue capaz de entregar a su propio Hijo, que es lo que Él más ama, para morir por pecadores como nosotros, ¿no será que Él está dispuesto a darnos las cosas que, de ninguna manera tienen el valor de Jesús, pero que nosotros necesitamos?” Haciendo una pausa, siguió: “Niños, entonces no necesitamos hacer cosas que ofendan a Dios para conseguir lo que necesitamos, ¿Verdad? No debemos hacer males niños, para supuestamente obtener bienes. Según Él promete ayudarnos, no dando quizá lo que queramos, pero si lo que necesitamos, y para comprobarnos esa verdad, nos da el ejemplo de los pajaritos, lean conmigo Lc. 12:24 dice Jesús: “Considerad los cuervos, que ni siembran, ni siegan; que ni tienen despensa, ni granero, y Dios los alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que las aves?” Niños, Dios es fiel y es todopoderoso para cumplir lo que Él promete. Escuchen lo que las Escrituras dicen de Dios: Nm. 23:19, “Dios no es hombre para que mienta, ni hijo de hombre para que se arrepienta. Él dijo, ¿Y no hará? Habló, ¿y no lo ejecutará?” Niños, si Dios no nos negó ni a su propio Hijo, si Él nos muestra como evidencia de que sustenta al mostrarnos los pajaritos comiendo de lo que ellos no sembraron, si Él no puede mentir, entonces tenemos que creerle. Sepan que una evidencia de que estamos en Cristo es que cuando viene la prueba, la necesidad, la persona la soporta, es decir no busca hacer lo malo para salir de la dificultad. Stg. 1: 12. Dice: “Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman” Niños, hubo un hombre como nosotros llamado Elías. Él fue probado. Un día Dios lo usó para orar, para que no lloviera en Israel porque ellos se estaban portando muy mal. Si no llovía, la tierra no produciría, por tanto Israel pasaría hambre. Dios le dijo a Elías que se escondiera en el arroyo de Querib, bebiera de él, y que Él, escuchen, había ordenado a los cuervos que le llevaran pan y carne por la mañana y por la tarde. Niños, humanamente Elías podía decir, ¿Los cuervos dándome comida? ¿No sería más lógico pensar que ellos me sacaran los ojos? Pero Elías creía en Dios, y como evidencia de ello, le obedeció, y al llegar al arroyo de Querib, fielmente Dios enviaba sus cuervos con pan y carne por la mañana y por la tarde. Él dice y Él cumple.”

La profesora Josefina, cerrando su Biblia, dijo: “Niños, nuestros papitos, por la responsabilidad que tienen de darnos el sustento, muchas veces son tentados para hacer cosas que no son correctas delante de Dios, se sienten obligados a aceptar trabajos que pequen contra uno o varios mandamientos de la ley de Dios. Los niños podríamos ayudarles diciéndoles que hagan la voluntad de Dios, que no necesitan pecar contra Dios para conseguir nuestro sustento. Él provee, pero si Él nos coloca a prueba, es preferible, si así lo quiere Dios, pasar dificultades y tener limitaciones por hacer lo que es correcto, que tener abundancia de bienes ofendiendo al Señor” Para Bibiana este mensaje fue como un baldado de agua fría. Se sintió muy triste al pensar que ella viendo a su padre sufrir, por el miedo de aguantar hambre, no fue capaz de ayudarlo.

Terminada la escuela bíblica dominical salió rápidamente en busca de su papito, pero solo vio a su mamita. Preguntó: “Mami, ¿en dónde está mi papito?” Antonela respondió: “Esta ahí afuera en el parque hablando con un señor que vino a buscarlo para darle trabajo” Bibiana, dijo: “Disculpa mamita, voy a donde mi papito” y salió corriendo. Al llegar, abrazo fuertemente a su papito, le dijo: “papito, por favor perdóname por no ayudarte en este tiempo tan difícil para ti. Te ruego, por favor, que no aceptes ningún trabajo que implique pecar contra Dios, no necesitas hacer eso. Mira papi, si Dios fue capaz de sacrificar a lo que más ama, a su Hijo en la cruz por pecadores como nosotros, ¿No crees que Él nos dará lo que necesitamos que es insignificante en valor comparado con su Hijo? Él dice que lo hará. El prometió darnos lo que necesitamos, y para demostrarlo, papi, mira esos pajaritos que están en ese árbol, míralos, ellos están comiendo las fruticas del palo. ¿Esos pajaritos sembraron ese árbol? Dios fue el que creo ese árbol, y es Él quien hace que produzca fruticas para sustentar sus pajaritos, ¿No valemos más nosotros que los pajaritos? Papito, Él no es hombre para que mienta ni hijo de hombre para que se arrepienta, Él dijo, ¿y no hará? Papito, Si decimos que somos hijos de Dios, en esta prueba tan dura que estás pasando, ¿cuál sería la evidencia de que en verdad confiamos en Él? ¿No sería no pecando? Papi, aprendí que Elías pasó una prueba peor que la nuestra. A él Dios le prometió sustentarlo usando cuervos para que le llevaran alimento. Elías mostró que le creía a Dios haciendo lo que Dios le dijo, y efectivamente, Dios, que es fiel, hacía que los cuervos le llevaran pan y carne de mañana y de tarde. ¿No crees que Dios pueda hacer lo mismo? Papito, sé que Dios puede hacer que duremos unos días sin el sustento que queremos, no porque este faltando a su promesa, mas es para probarnos, pero yo prefiero aguantar hambre por un tiempito, si así lo quiere Dios, que verte aceptando un trabajo que ofenda al Señor.” El señor que le estaba ofreciendo trabajo a don Walter, estaba atónito, y sin despedirse se alejó. Don Walter, con lágrimas en los ojos, y abrazando con ternura a su hija dijo: “Gracias a Dios por ti hijita. Estaba a punto de cometer una locura. Casi acepto un trabajo que no era del agrado del Señor.”

Walter abrazado con su hijita regresó a la iglesia. Antonela preguntó, “¿Qué pasó?” Walter respondió: “Mi amor, nuestra hija tiene más fe que nosotros. Fue usada por Dios para que yo no le ofendiera. Vamos para casa, Dios no nos va a desamparar” Antonela se sintió avergonzada, y le dijo a su esposo: “Oh, mi amor, por favor, perdóname. Me dejé llevar por la dificultad y no confié en Dios. No fui ayuda idónea para ti en este momento tan difícil. Que mi Señor me ayude a ser esa esposa sabía que Él dice que debo ser para ti.” Don Walter, muy feliz, y sintiéndose liviano por la pesada carga quitada, abrazo a su esposa y a su hijita. Juntos abrazaditos regresaron a su casita confiando que Dios es fiel, que les ayudaría a conseguir su sustento sin necesidad de pecar contra Él, pues si fue capaz de entregar a su Hijo, ¿cuánto mas no les daría lo que necesitaban?

Fin

 

- ♦ -

Volver