La bondad - 3

Junias y Débora siempre eran las mejores del curso. Una de ellas siempre ayudaba, y por eso la querían mucho, pero la otra no lo hacía. ¿por qué sería? (imagen: clipart-library.com)

 

 

 

Versículo clave:
2 Tesolonicenses 3:10b

...Si alguno no quiere trabajar tampoco coma.

 

La bondad - 3

La profesora Josefina, como de costumbre, al entrar al salón, saludaba cariñosamente a los niños. “Niños muy buenos días” “Buenos días profesora” respondían los niños. La profesora dijo: “ya aprendimos que no es bondad cuando damos o hacemos algo por alguien para buscar con ello la salvación; también aprendimos que tampoco es bondad cuando damos a otro lo que no es nuestro, cuando lo que damos a otro fue producto de haber robado. Hoy vamos a oír otra historia que nos ayudara a comprender qué no es bondad, ¿Están listos?” los niños animados respondieron: “Siii”.

Dijo la profesora: “Junias y Débora eran dos niñas que en su escuela, muy lejana, siempre sacaban el primero y segundo lugar. Junias era muy apreciada por sus compañeros del salón, pero Débora no; en realidad casi todos le odiaban y hasta si podían, la agredían. Sí, un día ella caminaba por uno de los corredores de la escuela y unos niños aprovecharon que ella estaba sola e intencionalmente la hicieron caer. Una de las señoras encargadas del aseo llegó después y al ver la niña caída y llorando la socorrió y la llevó para la enfermería, porque sus rodillas y manos se habían herido. ¿Pero por qué tanto enojo con Débora? Eso lo sabremos más adelante.

El profesor Hugo, nuevo en la escuela y venido de la capital, estaba percibiendo que sus alumnos sacaban buenas notas en las tareas, pero no en las evaluaciones, excepto Junias y Débora, también percibió que los niños gustaban mucho de Junias y aborrecían a Débora. En una de sus clases dijo: “Niños, me he dado cuenta que ustedes no gustan de Débora y que hasta la han agredido. Quisiera decirles que es un delito agredir a alguien, esto trae sanciones serias en la escuela, pero principalmente es una terrible ofensa al Señor, porque la Biblia dice en 1 Jn. 3:15 que: “todo el que aborrece a su hermano es un homicida; y sabéis que ningún homicida tiene vida eterna permanente en él” ¿Por qué ustedes sienten tanto rechazo por Débora?” Ningún niño quería hablar, hasta que finalmente Ronaldo dijo: “Es que ella es muy egoísta, no es igual a Junias que es muy buna con todos nosotros” Preguntó el profesor: “¿Y por qué Débora es egoísta y Junias buena?” Ronaldo respondió: “Porque Junias nos ayuda, en cambio Débora no” Pregunto nuevamente el profesor: “¿Y de qué forma Junias les ayuda y Débora no?” Todos miraron a Ronaldo como diciéndole: “Cállese”, y Ronaldo no quiso hablar más. Algo que sorprendió al profesor es que Débora ni se defendió. ¿Por qué? El profesor mirando a todos, pensó: “No hare más preguntas, mejor investigare cuidadosamente para poder ayudar a los niños. Aquí hay algo raro que ellos no quieren decir”.

“Para la clase de geografía, les pido que mañana me traigan el nombre de todos los países de Suramérica con sus respectivas capitales”, dijo el profesor. Al otro día el profesor llegó más temprano y se ubicó en un lugar donde pudiese ver a los alumnos de su clase, pero sin que ellos lo vieran. Los niños llegaron y la mayoría fue a donde Junias. “Junias, Junias, déjanos copiar la tarea” Le pedían los niños. Junias abrió su cuaderno y todos copiaron la tarea. El profesor miraba y escribía en una libretica. Pensó: “aún no les diré nada. Quiero saber aun más” Ese día después de haber trabajado con los niños en las materias dijo: “Para mañana me traen resueltas las siguientes operaciones matemáticas” y las escribió en el tablero. Al otro día nuevamente se ubicó en su lugar estratégico, y observó la misma cosa del día anterior. Débora sola en un lado revisando sus cuadernos, y alrededor de Junias el resto de niños copiando la tarea. En la clase el profesor Hugo, dijo: “Niños, vamos a hacer una evaluación de matemáticas.” Un niño llamado Carlos, protestó: “Profesor, pero usted no nos avisó para prepararnos” El profesor dijo: “No se preocupe Carlos. Los ejercicios de matemáticas son los mismos que dejé de tarea. Si hiciste la tarea vas a saber desarrollar los ejercicios con facilidad. Niños, tienen que hacer todo el desarrollo de cada ejercicio”, y entregó las hojas con los ejercicios para desarrollar. Entonces el profesor, continuando con su estrategia, dio la espalda a los alumnos. Ellos comenzaron a llamar a Junias. “Junias, Junias, déjanos ver tu hoja.” Junias que se hacia adelante, levantaba la hoja para que los demás miraran. Lo que ellos no sabían, era que el profesor tenía un espejo por el cual miraba todo.

Terminada la evaluación el profesor Hugo dijo: “Junias, ¿por qué dejas que los otros niños copien la tarea que juiciosamente haces en casa y por qué dejas que tus compañeros en las evaluaciones copien las respuestas de tu hoja?” todos los niños, se miraban unos con otros haciendo gestos de preocupación por haber sido descubiertos. Mas Junias no se veía preocupada y colocándose de pie, dijo: “Profesor yo hago esto porque no quiero que ellos pierdan el año.” El profesor preguntó: “¿Y quién te enseñó que de esta manera tú estás ayudando a tus amiguitos?” Junias respondió: “yo aprendí eso de mi mami. Ella dice que nosotros tenemos que ser buenos con todos, que tenemos que ser bondadosos. Y yo miraba cómo ella le hacia las tareas a mi hermano mayor”. El profesor le dijo: “Junias es muy bueno tener el deseo de servir a otros, de querer ser bondadosa, pero lo con que estás haciendo estas perjudicando a tus amigos”, la niña frunciendo el rostro en señal de duda, preguntó: “¿Cómo así profesor, quiere decir que con lo que hago por ellos no estoy siendo buena?” “Así es” respondió el profesor. Todos los niños estaban bien atentos y al mismo tiempo asustados. El profesor Hugo dijo: “Al dejar copiar las tareas y las evaluaciones estas haciendo que tus compañeritos, en primer lugar alimenten la deshonestidad. ¿y por qué? Porque ellos hasta hoy han ganado buenas notas, no producto de su propio esfuerzo, sino del tuyo. En segundo lugar, estás también alimentando la pereza y la ociosidad en ellos. En tanto que tú te esfuerzas investigando, estudiando, escribiendo, ellos como ya saben que tú les dejas copiar, entonces se dedican a jugar, ver T. V., celular y otras cosas más” y mirando a los niños, les dijo: “¿No es verdad niños?” Ellos solo miraban preocupados al profesor. El siguió dirigiéndose a Junias: “En tercer lugar, estas alimentando la ignorancia en ellos. Las únicas personas que saben algo en el salón eres tú y Débora, pero tus amiguitos no saben nada, eso me di cuenta en la evaluación, pues observé que todos procuraban copiarse de ti. Si estos niños siguen así, cuando adolescentes, jóvenes y adultos, serán unos completos deshonestos, perezosos e ignorantes, sus vidas será un desastre, perjudicándose a sí mismos y a otros. ¿Es eso bueno Junias? ¿Es eso lo que quieres para tus amiguitos?: Junias, muy pensativa, dijo: “profesor y yo pensaba que estaba haciendo lo bueno.” El profesor mirando a Débora, le preguntó: ¿Débora, y por qué tú no hacías lo mismo que Junias?” Ella dijo: “Ellos siempre me acusaron de mala, de egoísta, pero no lo hice porque mi mamita me dijo lo mismo que el profesor está diciendo, pero además me dijo que si yo quería ayudar a mis compañeros para salir adelante, lo que podía hacer era explicarles lo que no entendieran para que ellos mismos luego hicieran sus tareas. Yo lo hice, pero ellos no querían que les explicara, querían que les hiciera la tarea o les dejara copiar la tarea.” El profesor mirando a Débora, con alegría, le dijo en tono muy amable: “Siéntate Débora”. Y mirando los niños, dijo: “Niños, antes de venir aquí, le pedí a Dios que me ayudara para poder encaminar a los alumnos por el camino correcto. Un día yo fui como ustedes, hice cosas parecidas, pero Dios en su misericordia me llevó al conocimiento de mi Señor Jesucristo, creí que Él cargó mis pecados, murió por mí y resucitó para que el Espíritu Santo hiciera de mí una nueva persona, yo le pedí perdón por haber sido deshonesto, perezoso, desobediente y por todos los pecados que había cometido, y noté que Él me recibió, me perdonó y me limpió porque mi vida desde ese día ha venido cambiando. Niños, si Dios hizo esto tan precioso conmigo, también lo puede hacer con ustedes. Y desde hoy quiero compartirles la Palabra de Dios. Además de ello, desde hoy cada niño hará sus propias tareas, estudiará para sus propias evaluaciones. Junias no volverá a dejar copiar sus tareas ni dejará que los otros niños se copien de la hoja de su evaluación. Junias y Débora, como son niñas muy inteligentes les ayudarán explicándoles. Junias, no olvides, cuando lo que hacemos por los demás alimenta la deshonestidad, la pereza y la ignorancia, esto no es bondad”, y mirando a todos los niños dijo: “Les quiero enseñar un texto para que lo apliquen a sus vidas. Está en 2 Ts. 3:10b. “…Si alguno no quiere trabajar, tampoco coma.” Para nuestro caso, si alguno no quiere hacer sus propias tareas, no quiere estudiar, sepa que no va a pasar el año.”

La profesora Josefina dijo: “niños, aprendimos con la historia otra cosa que no es bondad: cuando damos o hacemos algo por alguien y con lo que hacemos alimentamos la deshonestidad, la pereza, la ignorancia. Repitamos el versículo que enseñó el profesor Hugo. “…Si alguno no quiere trabajar, tampoco coma.” 2 Ts. 3:10.

¿Cuáles otras historias contará la profesora Josefina con respecto a lo que no es bondad? Si Dios lo permite, en la próxima clase lo sabremos. Un abracito para todos.

 

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