Toda la verdad 7

Comenzando esta entrega sobre nuestro tema, le invito a leer Isaías 44:21-45:7. Por favor, léalo buscando los dos elementos de nuestra tesis. ¿Encontró los dos elementos, la actuación suprema de Dios y, a la vez, la actuación libre del hombre? (Foto: David Stanley/Flickr)

Por favor, léalo buscando los dos elementos de nuestra tesis:

La Biblia enseña que Dios es soberano de manera absoluta en todo y siempre. Todo lo que sucede, sucede por voluntad (decreto) de Dios. A la vez, la Biblia enseña que el hombre, criatura de Dios, actúa libremente, y que recibirá según sus obras estando bajo el deber de cumplir todo lo que Dios exige. Se hace culpable y sujeto a sanciones cuando desobedece a Dios. Debemos creer y actuar consecuentes con estas dos enseñanzas, consecuentes con todo lo que la Biblia enseña en todo, porque la Biblia es la Palabra de Dios.

¿Ya leyó el texto en Isaías 44:21-45:7? ¿Ya encontró los dos elementos, la actuación suprema de Dios y, a la vez, la actuación libre del hombre? En este caso, Ciro, el rey persa, unos 500 años antes de Cristo, es el actor humano, actor que libremente hizo lo que Dios había ordenado que hiciera, pero que no reconocía a Dios, Isaías 45:4. Dos veces encontramos la frase “Yo, Jehová, que hago todo”, Isaías 44:24 y 45:7. Y, la frase, “Cantad loores, oh cielos, porque Jehová lo hizo”, Isaías 44:23, refiriéndose a que “Jehová redimió a Jacob, y en Israel será glorificado”.

Según Isaías 45:1, Jehová ungió a Ciro, y lo tomó para sujetar a naciones mediante él, y Ciro, por esto, no iba a fracasar (Delante de él Dios abrió puertas, y las puertas no serían cerradas.). Mire Isaías 45:2-3, los cuales terminan diciendo que Dios hizo todo esto para que Ciro supiera que Dios era Jehová, es decir, el único y el verdadero Dios sobre todo el universo, el que conoce el porvenir, y por eso, puede decir con unos 150 años de anticipación el nombre de quién sería el libertador de Israel de su cautiverio. Dios lo ciñó aunque Ciro no conocía a Dios.

Sin embargo, Ciro tuvo que actuar (y actuó) para llevar a cabo el plan de Dios, pensando seguramente, no en servir a Dios, sino en adelantar sus propios proyectos egoístas y conquistadores, Isaías 45:5. Como decía Dios, Isaías 44:28, “Ciro es mi pastor, y cumplirá todo lo que yo quiero”. Que sepamos, Ciro nunca era adorador de Jehová. Citando ahora Isaías 45:7, Jehová mismo es el único Dios, y Él es el que creó la luz y las tinieblas, que hace la paz y crea la adversidad. Lo que Ciro hizo lo hizo porque Dios obró de tal forma que lo hiciera.

Las dos cosas, la actuación irresistible de Dios y la actuación libre del hombre escogido de Dios, se encuentran en el mismo evento y en el mismo texto bíblico. Alguno podría preguntar nuevamente, por qué dedico tanto tiempo repitiendo lo mismo. La respuesta como ya hemos dicho en otros apartes es sencillo: como estas dos verdades relacionadas no tienen explicación en la lógica humana, muchos se apartan de ellas, hablando inconsecuentemente, ahora de una, ahora de otra, pero sin mantener a ambas en la plenitud de cada una. A veces, hablando de la obra soberana de Dios, descartan o rebajan el valor y la importancia de la obediencia y la eficacia del hombre. Y, por el otro lado, algunos, insistiendo en la importancia de la obra humana, tienden a disminuir la obra de Dios, la actuación directa de Dios en algún sentido en todo lo que sucede.

El texto que aquí analizamos nos obliga a mirar un cierto aspecto de nuestra relación con Dios, el cual ocasiona controversia. Tiene que ver con la reconciliación del pecador con Dios. Mire Isaías 44:22. Dios dice que Él deshizo como una nube las rebeliones de Israel, y como niebla sus pecados. Invita a la nación a volver a Él, pues Él la redimió. La idea es que Dios obró para salvar a un pueblo rebelde, y que obró tomando la iniciativa, es decir, Él fue el primero para actuar. Lo que Dios hizo no fue una reacción o una respuesta a lo que Israel había hecho antes, sino una actuación de Dios primero para que la nación respondiera abandonando sus rebeliones y sus pecados. Los cielos cantan loores, porque Dios lo hizo, Isaías 44:23; no cantan loores a la nación porque ella lo hizo. No lo hizo ni en parte; toda la gloria es de Dios, porque todo se debe a Dios. (Véase Isaías 42:8 y 48:11).

¿Quiere decir lo anterior que el hombre no hace nada en esta reconciliación? No, señor, no quiere decir eso, sino que enfatiza también el deber del hombre, Isaías 44:28, diciendo de Ciro que él cumpliría todo lo que Dios quiere, y en el capítulo 55 de Isaías, el pueblo redimido por Dios es llamado a “venir”, a “comprar”, y a “beber”, vv 1, 3, a “buscar”, a “dejar el impío su camino”, a “volverse a su Dios”, 6, 7, prometiendo Dios perdón como resultado de su obediencia. Así, pues, la relación de un elemento con otro, entre la actuación de Dios y la actuación humana, parece confundirse en cuanto a la orden de acontecer tanto del uno como del otro. ¿Qué hacemos para desenredar el asunto? Pues, que no lo intentemos. Más bien, demos a Dios toda la gloria por iniciar y llevar a cabo todo, y obedezcamos en todo lo que Dios nos manda, asegurados que tendremos como consecuencia lo que Dios promete. Dejemos intacto lo que la Biblia dice, tomando en cuenta todo lo que la Biblia dice, y estaremos felices descansando en Dios y a la vez esforzándonos en Dios.

Es el momento, apreciado lector, para que haga de nuevo una lectura de los capítulos del 40 al 66 de Isaías, sección de la Biblia que a veces llamamos “el libro de consolaciones”, y que al leer, vaya señalando cuanto dice respecto a la grandeza y la obra de Dios, y, a la vez, cuanto dice respecto al deber suyo en todo lo que Dios manda. ¡Qué esperanzadora esta parte de la Biblia! Dios se da a conocer en abundancia como el Dios del pacto, pacto violado por el pueblo escogido, pero pacto guardado por el Dios de todo poder y fidelidad. Isaías 65:7, Dios se queja de la infidelidad persistente del pueblo de Israel a través de su larga historia, “Por vuestras iniquidades y por las iniquidades de vuestros padres juntamente--dice el SEÑOR. Porque quemaron incienso en los montes, y en las colinas me injuriaron; por tanto mediré en su seno su obra pasada.” La nación como tal siguió, aunque los rebeldes obstinados en su rebeldía fueron castigados.

Por favor, que seamos personas con toda la Biblia para toda la vida en todas las cosas.

 

DescargarBoton2 

 

- ♦ -

Volver