El abuelo Joao y Julio - 2

Ya estaban asando dos pescados para comer, y el abuelo Joao no desaprovecha la oportunidad para enseñarle más a su nieto, ¿qué será lo que le va a enseñar esta vez? (imagen: classroomclipart.com)

 

 

El abuelo Joao y Julio. Noticia mala y noticia buena - 2

 

En la primera parte de la historia, el abuelito Joao le enseñó a Julio sobre todas las cosas malas que los seres humanos tenemos en el corazón espiritual con el que llegamos a este mundo. ¿Qué más le enseñará el abuelo Joao a Julio? Escuchemos:

“bajemos de la canoa” dijo el abuelo. Juntos en la playa del rio, el abuelo le dijo a Julio: “ayúdame a recoger leña para prender candela”. Julio, rápidamente juntó leña delgada y el abuelo con mucha habilidad prendió fuego. Luego arregló dos de los pescados que hasta el momento habían cogido, los metió en una vara y colocando la vara sobre dos horquetas, una aun lado del fuego y la otra al otro lado, los giraba para que quedaran bien asados. Dijo el abuelo: “mientras se asan los pescados vamos a continuar con nuestra enseñanza. Ya sabes que nosotros hacemos lo malo porque llegamos con un corazón muy, muy malo, ¿no es verdad?”. Julio dijo: “Si, abuelo, si entendí”. El abuelo dijo: “Ahora quiero que sepas otra cosa hijito, no necesitamos que nadie nos tiente para pecar, pues el corazón conque venimos a este mundo es lo suficiente malo y fuerte para hacernos pecar, pero aunque esto es verdad, el problema aumenta porque de afuera vienen estímulos que lo hacen reaccionar para hacernos mucho daño. ¿y quienes envían esos estímulos?”. Mostrando una hoja, pregunta: “¿Qué dice en la hoja Julito?”. Julio responde: “Dice: Quienes envían los estímulos”. Luego le muestra otra, y pregunta: “¿Y esta?” Julio responde: “Dice: personas. Y debajo dice: Ángeles caídos. Y debajo: Hombres” “Muy bien Julito. Ahora escuche: los ángeles caídos hace relación a Satanás y sus demonios. Dios nos dice por medio del apóstol Pedro que debemos estar alerta, dice: “Sed sobrios, y velad; porque nuestro adversario, el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar” (1 P. 5:8) Julio asustado y mirando para todo lado, dijo: “Abuelito, ¿El ataca así como el tigre de aquí? ¿Se lo come a uno?”. El abuelo dijo: “No, Julio, es algo peor”. “¿Cómo así?”, preguntó Julio. El abuelo dijo: “Es algo peor, porque lo que él busca es que el hombre peque contra Dios para que sea condenado eternamente.

Para demostrarte que es algo peor que la muerte física, ¿recuerdas cuando Satanás metido en una serpiente engañó a Eva?” Julio dijo: “Si abuelito, si recuerdo”. El abuelito dijo: “Julito, Satanás sabía que si hacía que Adán y Eva comieran del fruto del árbol de la ciencia del bien y del mal, la muerte aparecería”. Julio dijo: “ah, pero entonces solo estaba hablando de morirse y no de condenarse, ¿Cómo dices que es peor?”. El abuelito Joao, dijo: “Julito, la muerte de la que dijo Dios si desobedecían se compone de tres partes o habla de tres tipos de muerte. 1) Primero. Cuando ellos pecaran, instantáneamente moriría en ellos todo lo santo y aparecería ese corazón malo lleno de perversidad, quedarían completamente separados de Dios sin ninguna capacidad de volver a tener comunión con Él por sus propios medios, eso se llama muerte espiritual. 2) Segundo. Después sus almas saldrían de sus cuerpos, eso se llama muerte física. 3) Y tercero. Instantemente cuando sus almas salieran de sus cuerpos, estas serían lanzadas a un lugar de tormento, y allí estarían hasta el juicio final, cuando Dios nuevamente uniría sus cuerpos con sus almas, los juzgaría y luego los lanzaría en cuerpo y alma al lago de fuego para sufrir eternamente, a esto se le llama segunda muerte o condenación eterna ¿Comprendiste?” Julio, asustado, dijo: “Si, Abuelito, es terrible, el enemigo realmente es muy peligroso”. El abuelo continuó: “¿y recuerdas que finalmente engañó a Eva y ella comió? Recuerda que en Eva no había nada de malo, y si fue capaz de engañarla a ella, ¿cuánto no podrá hacerlo con nosotros que llegamos ya con un corazón malo?” Julio dijo: “Abuelito, y uno vive sin pensar en nada de eso, ¿verdad?”.

El abuelo Joao girando los pescados para que se asaran bien, dijo: “ahora miremos la otra fuente de estímulos, la hojita dice que el Hombre. Volviendo a la historia de Adán y Eva, ¿recuerdas que hizo Eva luego de que comió del fruto, es decir, luego de que pecó?” Julio dijo: “Recuerdo que ella fue a buscar a su esposo, le dio y este comió, ¿no es así abuelito?”. El abuelo Joao dijo: “Efectivamente Julito, pero no pensemos que Adán recibió sin pensar. No hay duda de que Eva le presentó las supuestas ventajas de las que satanás le había hablado si llegaba a comer del fruto de la ciencia del bien y del mal, y él le creyó y comió. Julito, debido a ese pecado es que todos los seres humanos llegamos espiritualmente muertos, un día moriremos físicamente y si Dios gratuitamente no salva a algunos hombres, todos sin excepción seríamos lanzados al lago de fuego. El abuelo Joao, suspirando y mirando a su nietico, le dijo: “Hijito, podemos decir entonces con toda certeza que el enemigo y el hombre son fuentes que estimulan a nuestro malvado corazón para que pequemos, ¿No es verdad?” Julio dijo: “Si abuelito, si lo son”. El abuelo dijo: “pero aún falta algo sobre la mala noticia, pero esto lo veremos luego de comer los deliciosos pescados que Dios nos dio”.

El abuelo Joao y Julio sentados en la playa disfrutaron el delicioso pescado asado. “mmmmm, abuelito, este pescado está muy delicioso, nunca había comido uno así”, dijo Julio. “Solo tienes que tener cuidado con las espinas”, advirtió el abuelito Joao. ¿Qué será lo que falta de la noticia mala que el abuelo quiere ensenar a Julio? Si nuestro Señor lo permite, en la siguiente parte lo sabremos. Les ruego que lean con sus papitos Génesis capítulos 2 y 3 y que memoricen, 1 P. 5:8 “Sed sobrios, y velad; porque nuestro adversario, el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar”. Un muy feliz día para todos. Dios los bendiga.

 

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